La cabeza de Juan Bautista. De la angustia a la PAZ

De la Angustia a la PAZLucía conversó con su nueva amiga y le explicó el mensaje del Evangelio:

– Jesús se había retirado a un lugar apartado porque habían asesinado a Juan Bautista. Ahora Él toma el relevo de su amigo para seguir con la misión de anunciar el Reino de los Cielos. Para comenzar este nuevo camino se fue a un lugar retirado para estar a solas, buscando la compañía de Dios, su Padre.

La muerte de un ser querido

– Margarita, Jesús te muestra cómo afectan las emociones, los apegos. Es normal sentir la angustia por la muerte física de una persona querida. A Jesús le dolió mucho la muerte de su primo Juan. Por eso, buscó la oración y el consuelo en el diálogo con el

Padre. Lo mismo tenemos que hacer tú y yo. Con la oración y la meditación logramos entender que todos tenemos una misión en la vida. El dolor no puede impedir que la cumplamos. Las personas llegan a su fin de distintas formas, pero nadie viene a la tierra y se va sin llevar a cabo la misión que Dios le envió a aprender en la tierra.

La muerte de Juan Bautista nos enseña que él ya había realizado la suya (anunciar la llegada del Mesías y preparar sus caminos) y por eso regresó a la Casa del Padre. Éste es el destino de todo ser humano –también el tuyo-; cumplir una misión antes de ir al encuentro con el Padre, en el más allá.

En algún momento dejarás este mundo, lo importante es que sepas para qué viniste y para qué estás en él, antes de abandonarlo. Si no estás viviendo de balde, inútilmente, como lo hacen muchas personas hoy en día.

Cortar la cabeza

Estaba tensa. En ningún momento había pensado que la entrevista sería de este estilo. Había ido, en otras ocasiones, a hablar con curas, con personas adivinas y con pastores evangélicos. Pero nunca le había pasado esto, nunca la habían tratado de esta manera.

Le seguía explicando:

– Herodes mandó cortar la cabeza de Juan.

Se puede cometer semejante vejación de separar la cabeza del cuerpo, de entregar tu cabeza como trofeo a personas vanidosas, pero lo que no pueden es matar el espíritu; el espíritu es de Dios. Y nadie, ningún poder humano, puede robártelo. Cuando uno descubre esto, ya no tiene más miedo, porque sabe que nadie es capaz de arrebatarle el único tesoro que no tiene precio. Jesús decía:

«No temáis a los que matan el cuerpo y después de esto no pueden hacer nada más»3.

Aunque el dolor te paralice y te encierres en ti misma, debes llevar a cabo el cometido para el que Dios te envió a este mundo.

Si vives en una familia y te alejas por mucho tiempo de ella, le produces tanto dolor como el que tienes tú por la muerte de ese ser querido.

Si eres madre, tienes marido e hijos y no estás con el corazón y la cabeza en esa realidad, estás casi partida, como Juan Bautista. Por un lado anda tu mente, tus pensamientos y, por otro, tu cuerpo. Éste parece un saco de papas, un peso muerto con el que no te puedes mover. Estás prácticamente decapitada.

¡No te alejes de la realidad! ¡Cumple tu misión!

No te compadezcas de ti misma, no te lamas, como los perros, tus propias heridas. Desembarca de tu encierro. Como hizo Jesús con los discípulos de Juan: los consoló, curó, enseñó y siguió su tarea.

Como esposa y madre, no puedes dejar “morir de hambre” a tu familia. Dale el alimento que esperan de ti: el cariño de esposa y la fuerza y la ternura maternal.

No dejes que te cercenen la cabeza, encerrándote en ti misma, sin ver cuál es tu misión y sin pedir ayuda a Dios para llevarla a cabo.

Cuando a Juan lo matan: Jesús ora y sigue con su camino, no se queda lamentando que hayan matado a su primo y precursor.

Libro  De la Angustia a la PAZ  de Gumersindo Meiriño
ISBN: 987-23370-8-7
 
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Gumersindo Meiriño

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