La fe es certeza

La fe es Certeza

Es fácil hablar de fe. No es tan fácil vivir de ella. Solo cuando uno tiene que decidir algo importante, algún cambio, decisión, transformación…., entonces … cada uno descubre hasta qué punto la fe es luz que guía su camino.

¿De qué fe hablamos?

La fe como certeza.

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Foto Esteban Verellén

La certeza que procede de las indicaciones del alma.

La que te da una nueva visión de la realidad.

Cada día Dios te regala una vida nueva. Cada amanecer te presentas en el escenario de la existencia para realizar el papel en la obra de tu historia personal. En ese escenario la fe es como el telón de fondo que da color a las escenas que representas.

El telón de fondo es importante porque determina en parte del éxito de la obra de teatro. Si es negro y oscuro, los sentimientos, las vivencias, la representación es sombría. Si los colores son vistosos y alegres la misma representación se transforma en luminosa.

Lo maravilloso es que el ser humano con libertad, por decisión propia, guiado por la fe, lo puede cambiar. El telón de fondo de la fe es el amor, la empatía. Lo que pasa delante del telón, las distintas circunstancias en las que te mueves son el modo con el que aprendes, son los grandes protagonistas de la obra de teatro de tu vida: la relación con tu familia, tus amigos, tu trabajo, tu ocio…. Ahora bien, con la fe, los vives con el horizonte luminoso de amor y empatía.

La fe te hace estar atento a tus responsabilidades, aún las más exigentes, cumpliéndolas con amor.

La fe, que es maestra de la vida, te enseña a tratar a los demás con respeto. Sea quien sea, el otro, es un ser humano, como tú, un hermano.

La fe hace que veas a Dios como Amigo-a, como Papá-Mamá, al que escuchas con atención, mientras caminas…

Por la fe tomas las decisiones importantes, con seguridad y con serenidad, sin miedo.

La fe es certeza de que el Amor es más fuerte que el odio, que la Paz vence a la guerra, que el respeto supera el fanatismo, que la Vida prevalece por delante de la muerte…

Por la fe, se movieron todos los seres humanos que cambiaron la historia, desde Abrahán, Moisés, Jesús, Mohamed, Gandhi,…, todos los grandes.

La fe es certeza.

Puedes escucharlo en voz del autor haciendo clik aquí

Gumersindo Meiriño Fernández

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De lo teórico a lo Real. Ante el nuevo año, 2014

De lo teórico a lo Real

Ante el nuevo año, 2014

Los que gustan de los números y la cabalística están siempre atentos a fechas significativas. Pasamos por el día 11.11.11; luego el 12.12.12, y recientemente por el 11.12.13. Se viene el 2014 que pronto comenzaremos y nos invitan a sumar las cifras que componen el año nuevo. El resultado es el número siete, el de la perfección. Porque Dios creó el mundo en siete días.foto.verellen

Más allá de la importancia de los números y de la influencia de los astros, que es real pero relativa, están los que analizan el tiempo futuro desde el punto de vista financiero. “La verdad, dicen algunos con cara compungida, no sé a dónde iremos con esta economía. El mundo está perdiendo el norte”. “los políticos son tal y cual”, “la inflación y el paro nos están matando” ….Son los que miran lo que les pasa, les pasó y les pasará en clave monetaria y material. Ya lo dice el dicho popular, que ellos convierten en real, “tanto vales cuanto tienes”. Dicho sin refranero, lo que les importa en esta vida es todo aquello que reporta algún beneficio y si es económico, “miel sobre hojuelas”.

Quizás son dos extremos sobresalientes a la hora de mirar para este nuevo año. Por una parte los grupos de personas que se apoyan en los astros y en los adivinos para observar y prever qué nos depararán los próximos trescientos sesenta y cinco días y seis horas. Por otra los que juegan su felicidad en torno a lo que suceda en el bolsillo los próximos trescientos sesenta y cinco días y seis horas del año.

En medio está una inmensa multitud variada, multiforme y multicolor que vive día a día, enfrascada en las situaciones cotidianas. Que va y viene entre lo material y lo espiritual, entre las crisis y las bendiciones, las que son felices con las pequeñas cosas y las que sufren por cualquier cosa ….

También hay otro grupo, muy importante, que está en los hospitales, en las camas aquejado por alguna enfermedad. Estos, los enfermos, tienen una relevancia especial y significativa, porque hacen resonar en el mundo la verdad principal de nuestra existencia, cuando se trata de tiempo. Nos recuerdan que somos mortales, que estamos de paso en la tierra, que no tenemos nada nuestro porque nada podemos llevarnos de aquí, que no merece la pena sufrir por temas banales porque nos queda un tiempo muy corto, limitado que debemos dedicarlo a ser felices, a estar alegres y a disfrutar lo que tenemos que es mucho ….

Esta idea parece una linda teoría. Y lo es…, una linda y hermosa teoría que tú puedes hacer real, poniéndola en práctica. Feliz año 2014.

Gumersindo Meiriño Fernández

Escúchelo en audio haciendo clik aquí:

http://www.ivoox.com/de-lo-teorico-a-lo-real-ante-el_md_2675272_1.mp3″

Si quieres escuchar el Programa Semanal De Oriente a Occidente, haz clic aquí:

http://www.ivoox.com/de-lo-teorico-a-lo-real-el_md_2676071_1.mp3″

Léalo en WEBISLAM, haciendo clik en esta palabra:  FELIZ  AÑO  2014

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Cuento de Navidad. Dr. Gumersindo Meiriño Fernández

Blog Oficial del Dr. Gumersindo Meiriño Fernández

navidad.cuento.meirinoCuento de Navidad

Era corpulento, gordito y autoritario. Se movía, a pesar de su peso, con cierta agilidad. Recién salía de celebrar Misa. Vestía camisa de clerygman que le identificaba como sacerdote de la iglesia católica. Atardecía. Las casas de los alrededores sonaban a Navidad. Árboles y casas adornadas con luces de colores que se apagaban y encendían. Del templo brotaba la melodía de un conocido villancico.

El cura se paró con un grupo de personas que cuchicheaban algo entre ellas. Una mujer de mediana edad le comentó, “¡qué lindas palabras las suyas, Padre! ¡Cuánta razón tiene! Ahora la navidad es una parafernalia, nadie se acuerda de Dios, todos piensan en comer, beber, fiesta, regalos…, ¡ya nadie se acuerda de Dios”!.

“Sí, —contestó, con su vozarrón el cura, gesticulando exageradamente— Mira con la cantidad de gente que se muere de hambre y todo el mundo gastando en luces…

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Las condiciones del Padre Isorna

isorna.bien.acompanadoLas condiciones del Padre Isorna

Los que siguen habitualmente estas Buenas Noticias conocen al padre Isorna, su buen humor, su delicadeza y su profunda sabiduría. El otro día hemos estado unas horas con él. Como siempre de su boca salen palabras alegres, positivas, alguna pequeña ironía fina, gallega, pero siempre, cualquiera sea el tema, sumamente respetuosas y cariñosas.

Después de este encuentro parece confirmarse la idea de que la humanidad y sabiduría del padre Isorna, que ya pasó de los noventa, no tiene límites, sigue creciendo a la par que sus años. Bromeábamos ese día con la teoría de que tiene que llegar a la edad de uno de los santos al que ambos tenemos una enorme simpatía, Sebastián de Aparicio, ese fraile franciscano gallego que murió en México a los noventa y ocho años del que se conserva todavía hoy el cuerpo incorrupto. Cuando lo escucha, se ríe y luego se pone serio, erguido y dice con tono solemne: — Bueno …, llegaría a esa edad, no me importaría, me alegría, si Dios así lo quiere, pero, ahora mismo, dada las circunstancias … pongo condiciones.

— ¿Condiciones? — le pregunto a Isorna, un tanto sorprendido.

—Sí, responde,― la condición que pongo es la siguiente: pasar los años que me quedan con gente respetuosa y educada al lado. Me hace mucho daño la grosería, la mala educación, los malos modales, las palabras hirientes…, no me siento cómodo. Nunca me sentí bien teniendo al lado a personas de ese tipo. Sí, las toleraba, pero no me hacían bien. Porque la grosería no es humana, ni mucho menos cristiana. La mala educación, la ira, los gritos no son de mi agrado, nunca lo han sido. Le pido a Dios que si me da más años que sea acompañado de gente respetuosa y educada.

No es el momento de comparar los modales y la educación de la gente de ahora, con la de antes, ni empezar a juzgar a los jóvenes y a las personas ancianas si antes eran educados y ahora no, o, al revés. Lo que sí es claro es que la persona grosera, gritona, iracunda, mal hablada, que dice palabras feas y soeces…no puede tener la luz de Dios brillando en su interior. Dice un adagio clásico: “de la abundancia del corazón, habla la boca”. El que por la boca echa fuego amenazador es que su corazón, sus entrañas están ardiendo, de pasión, ira, rencor, amargura… Al que dice palabras suaves, claras, educadas… manifiesta la bondad de su corazón.

El ser humano es un ser social por naturaleza. Vivimos con otras personas. Ahora bien, la convivencia con las otras personas se convierte en un calvario cuando al lado están personas maleducadas, groseras…, y se transforma en un vergel cuando compartes el tiempo con los que son agradables, respetuosos, educados, dicen palabras amables….

La condición que pone el padre Isorna pertenece a la especie humana. La naturaleza humana tiene en su esencia lo divino. Cuando nos tratamos bien estamos en comunión con Dios, cuando somos educados, respetuosos, amables… bailan alrededor, entre nosotros, los ángeles de la luz. Por otra parte, entre personas desagradables, chismosas, amargas, que gritan, con ironías, burlas, palabras duras y maleducadas, sea en un convento o en un bar, sea dentro de una iglesia, mezquita o templo…, bailan espíritus pesados, portadores de oscuridad.

Al ser humano le bastan pocas cosas para para ser feliz. Una de ellas, rodearse de personas agradables, dulces, educadas, alegres…., coincide con las condiciones del padre Isorna.

Gumersindo  Meiriño  Fernández

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Conoce a un sabio

Conoce a un sabio

A veces se escuchan comentarios de este tipo: “Tal persona es un sabio”. Al preguntar el motivo la respuesta es, “sabe mucho de medicina” “es un experto único en informática” “es un lince en astronomía”, “se sabe todo sobre ecumenismo”…

A nivel popular se entiende así la sabiduría. Si queremos, sin embargo, matizar y precisar diríamos que estas personas no son sabios, si no “personas instruidas”, “muy informadas” porque el sabio, la verdadera sabiduría es otras cosa.

Dice un adagio antiquísimo “El que ama la sabiduría, ama la vida, y los que la buscan ardientemente serán colmados de gozo”

Una persona muy instruida en un tema puede, al mismo tiempo, ser infeliz, estar amargado, desolado, ser chismoso…, entonces no es sabio. El sabio “sabe” de la vida, ama la vida, es feliz. Aunque no posea muchos conocimientos, ni medios materiales, ni títulos, ni dinero, ni haya ido nunca a la Universidad …

He conocido a personas sabias, con pocas letras y persona necias con muchos conocimientos intelectuales. Por supuesto, también he tratado con personas sabias que han estudiado y se han hecho más sabias y otras que gracias a los conocimientos han ido despertando a la sabiduría y a la vida.

El sabio conoce lo necesario para ser feliz, para cumplir la misión que Dios le ha dado en este mundo y no se complica con llenar la mente de ideas y conocimientos, ni se ocupa de rellenar el currículo de títulos fatuos que le abran las puertas de un empleo más pagado.

Recuerda este dicho:

 

“El que no sabe y no sabe que no sabe es tonto. Huye de él.

El que no sabe y sabe que no sabe es humilde, Instrúyele.

El que sabe y no sabe que sabe está dormido. Despiértale.

El que sabe y sabe que sabe es un maestro. Síguele”.

 

La sabiduría es un don de Dios que crece, conociendo a otras personas, estudiando, viajando, dialogando, leyendo,…, pero sobre todo amando. La persona que ama sabe. Dios le da sabiduría porque Dios es Amor. La verdadera sabiduría la que hace pleno y feliz al ser humano es el Amor. No en vano Pablo de Tarso dijo hace más de dos mil años: “la ciencia envanece, el amor edifica”.

Si tratas con una persona que ama lo que hace y respira amor por todos sus poros no te alejes de él, disfruta de su compañía, has conocido a un sabio.

 

Gumersindo Meiriño

El misterio de los salmos

Salmo 18 (17)

El misterio de los Salmos

Por motivos de la  labor que desarrollo trato con  muchas personas que buscan descanso a sus almas y a sus cuerpos. Recientemente he redescubierto un instrumento que ha resultado muy eficaz. Después de muchos años como seminarista y luego ejerciendo mi sacerdocio orando con los salmos, luego de haber leído cantidad de comentarios e interpretaciones de todo tipo pensaba que ya estaba todo dicho sobre los salmos.  Pero la experiencia me ha confirmado que estas canciones antiguas encierran algo misterioso que les hacen eficaces a la hora de dar consuelo a los cuerpos y almas fatigados.

En cierta ocasión Lucilo, un buen hombre atormentado, se sentía cercado por una serie de problemas que le habían llevado a la depresión. Primero fue una profunda crisis familiar. Se había ido separando de su esposa y se había alejado de su casa, de sus hijos. Es una familia numerosa. Este cambio influyó en su vida laboral. El que antes era un exitoso profesional empezó a ser un fracaso continuo llegando al borde de la ruina. Y ahí fue cuando empezó a buscar ayuda en lo espiritual. El primer paso fue acudir a San Expedito, un santo al que había rezado de pequeñito. El abuelo solía llevarle a una pequeña ermita que había a las afueras de la ciudad dedicada al santo. Como ya no sabía a dónde acudir, recordando los consejos de su abuelo, visitaba todos los días la ermita y pasaba un tiempo hablando con el santo. “Era el único lugar donde podía estar sentado unos minutos sin que me entraran ganas enormes de levantarme, de llorar  y salir corriendo” comentaba. Como era católico, alguna que otra vez empezó a ir a Misa e incluso, contaba el mismo “me confesé a pesar de la vergüenza que me daba, después de muchos años. Mejoré un poco, pero los negocios seguían mal, la relación con mi esposa cada vez peor y mis hijos a los que adoraba, me rechazaban. Me da vergüenza decirlo pero más de una vez pensé que la salida era dejar este mundo. Pero entonces pensaba en mis hijos y esa idea desaparecía.

Mi vida cambió cuando empecé a rezar los salmos. Al principio no entendía nada, los rezaba y pensaba, ¡vaya palabras raras!,  ¡no podían utilizar un lenguaje más sencillo! ¡Esto no hay quién lo entienda!  Repetir esto, ¿ para qué? Pero me dejaban una sensación de paz.  Me calmaba recitar aquellos versos extraños. Lo hacía, como me habían recomendado, despacio e incluso si podía, en voz alta, saboreando. El salmo con el que empecé a encontrar una conexión especial fue el diecisiete, bueno algunos lo numeran con el dieciocho no sé el motivo, que empieza así: “yo te amo, Señor, tu eres mi fortaleza”.

Una mañana apareció  en mi despacho una de las personas a las que debía dinero con aires de violencia y sin darme cuenta, mientras escuchaba los insultos, empecé a recitar la frase, yo te amo Señor tu eres mi fortaleza. Cuando mi amigo había descargado toda la ira le hablé con paz, no sé cómo le di una posible solución y terminó invitándome a almorzar porque me veía mal y quería echarme una mano. Esa tarde le dije  a Dios en mi oración: los salmos funcionan, ¿qué tienen escondido para ser tan eficaces?, ¿cuál es su misterio?”

Gumersindo Meiriño

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El sol que disipa las nubes

El Sol que disipa las nubes

Sentirse querido es algo que alienta, fortalece, refresca el alma y la sana. Estoy mirando por la ventana de mi despacho y veo como las palmeras, los árboles y algunas rosas en su esplendor son agitados por el viento. Parecen contentos  a la espera de la tormenta porque van a refrescarse y alimentarse del agua copiosa que hace días no aparece oculta bajo un intenso sol de verano. En este contexto releo el testimonio de una persona que se sintió igual que la naturaleza en sequía y que una simple gota de agua en su espíritu hizo que rebrotase y comenzara a dar fruto de nuevo.

Así lo relató ella misma:

“Soy una joven de veintinueve años que pasó por momentos muy duros y que gracias a Dios regresó al mundo de la felicidad. Me casé hace varios años y tengo unos hijos estupendos y un esposo que es especial por todo lo que tuvo que padecer por mi causa. Me casé, feliz. Cuando empezaron a llegar los hijos mi peso aumentó varios kilos. Al encontrarme con mis amigas y conocidas todas me recordaron lo gordita que estaba quedando. Empecé a ir al gimnasio, a caminar … pero era peor porque me daba hambre y terminaba engordando todavía más. Entonces empecé a tomar comidas dietéticas, artificiales y productos para adelgazar. Cuanto más adelgazaba más gorda me veía. Empezaron mis visitas al psicólogo y luego al psiquiatra. Me dijeron que padecía anorexia. Me medicaron pero cada vez mi situación era peor. Hasta que un día me dejaron en un Centro Psiquiátrico con muchos medicamentos. Allí pasé un verdadero tormento. No sé cómo es el infierno pero si es como esos días que pasé ingresada en ese Centro no se lo recomiendo a nadie.

A veces entre nebulosas pensaba en mis hijos y lloraba, lloraba. No entendía nada y quería estar con ellos, con mi marido. La desesperación hacía que muchas veces pensara en la muerte. Entonces recordaba a mi familia y el dolor se hacía insoportable. Estaba perdida, desorientada, triste, desesperada, acorralada…, Padre ponga usted todos los calificativos que quiera y no serán exagerados. A parte de la medicación y la atención de los profesionales que supongo que ayudarían hubo algo que cambió mi vida. Una amiga me trajo una Biblia. Soy católica y suelo ir a Misa e incluso fui catequista en la parroquia. Me aferré a la Biblia. Pasaba horas leyendo. Hasta que un día leí el Salmo veintisiete y lloré de alegría y ahí empezó mi nueva vida. Al llegar al versículo diez, “Si mi padre y mi madre me abandonan, el Señor me recogerá”, mi corazón dio un vuelco, no estaba sola, me sentía acogida….

He regresado a mi hogar recuperada. Hace pocos días me han confirmado que estoy de vuelta embarazada y feliz. Reconozco que a veces vienen pequeñas nubes tormentosas a mi cabeza, pero llevo una vida normal.

Cuando aparecen esas nubes oscuras, como las llama usted, recuerdo que Dios me ama y que, aunque todos me abandonen, Dios me recogerá y entonces siento como el sol va disipando las nubes.

Gumersindo Meiriño

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Recomendaciones prácticas para el 2012

recomendaciones 2012

Recomendaciones prácticas para el 2012

El año 2012 es un año único, exclusivo, original, distinto, diferente, inigualable, excepcional, inimitable, característico, personalizado, propio, … y no sé cuántos epítetos más y me quedo corto. Como lo será el año 2013 (recuerden los que le gustan los números, el 13) y lo fue el 2010…

Les invito a ser felices con doce consejos prácticos para este año único e irrepetible. Uno por cada mes. Los primeros seis meses empiezan por NO,  los seis últimos empiezan por SÍ

1. En Enero NO TE ENOJES. Pase lo que pase, suceda lo que suceda con la crisis, con la meteorología, con tu equipo de fútbol o con tu última compra… durante este mes no te enfurezcas nunca con nadie ni por nada.

2. En febrero NO TENGAS MIEDO. Pase lo que pase, suceda lo que suceda aleja el miedo de tu vida, al menos, durante estos 29 días.

3. En Marzo NO GRITES. Pase lo que pase, suceda lo que suceda, respira hondo y cuenta hasta diez, haz una pequeña oración con la mente pero no grites por nada ni a nadie.

4. En Abril NO TRATES MAL a nadie, ni tan siquiera  a ti mismo. Trátate con cariño y recuerda aquello tan sabido y tan poco practicado, “ama al otro como a a ti mismo”.

5. En Mayo NO MIENTAS. No digas ni una sola mentira. Por lo menos en estos treinta y un días di siempre la verdad y no engañes a nadie, ni tan siquiera a ti mismo.

6. En Junio NO HABLES DEMASIADO. Estos treinta días son para la escucha. Presta atención a todo lo que te dicen a cómo te lo dicen y habla solo lo justo y necesario. Dice el refrán “en boca cerrada no entran moscas”.

7. En Julio SÍ BAILA, CANTA, GRITA DE JÚBILO. Este mes no dejes ni una sola mañana o una sola tarde de dar brincos de alegría por estar vivo. ¡ Canta, grita y da gracias a Dios!

8. En Agosto, SÍ HUYE, corre lejos y a gran velocidad del humo negro de los pesimistas, de la sombra del que odia, del que siembra discordia y de los chismosos.

9. En Septiembre, SI AGRADECE  a todos y por todo. Porque “es de bien nacidos ser agradecidos”.

10. En Octubre, SÍ SONRÍE, a todos y por todo. El que siembre sonrisas cosecha alegrías. Nunca harás daño a nadie con una sonrisa amable.

11. En Noviembre, SI ABRAZA, el abrazo es mágico, cura, protege, defiende. Abraza todos. Si no puedes con los brazos, abrázalos con tu mirada cariñosa, con tu palabra amable, con tu oración…, pero ABRAZA.

12. En Diciembre, SÍ SIEMBRA PAZ, por todas partes y en todos los corazones. Que nunca a tu alrededor haya ni una gota de discordia, de rencor, de pena…, solo PAZ, PAZ Y BIEN.

Gumersindo Meiriño.

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Tapar el agujero

Tapar el agujero

De adolescente me gustaban las sentencias y las frases cortas. Solía llevar un cuaderno donde las iba anotando y que luego me ayudaban a reflexionar. Aunque me he dado cuenta de que es algo común al ser humano. Por ello tienen tanto éxito los libros de sentencias. Esta semana me he encontrado con una que me ha hecho cavilar: “No hay pan que tape el agujero, el de la angustia existencial”.

No sé quién es el autor ni el significado profundo que intenta transmitir. En la vida de cada uno de las personas hay agujeros y siempre los habrá. Cada vez que pisamos tierra corremos el riesgo de pisar sobre uno de ellos o si, pisamos en lugares frágiles, incluso la posibilidad de uno mismo crear un agujero. Por ese motivo, queramos o no, pasamos un tiempo de nuestra vida tapando agujeros. Por ejemplo, si no hemos estudiado para un examen, no nos hemos preparado bien, luego tenemos que tapar ese agujero de la mala formación repasando lo estudiado. O, si hemos comido demasiado, luego intentamos repararlo con ayuno o con algún medicamento. Si hemos dicho una palabra hiriente a alguien o un gesto luego tenemos que pedir disculpas. Si tenemos hambre física con un trozo de pan tapamos el hambre pero… la angustia existencial…, ¿ese agujero se puede tapar?

La angustia existencial es ese sentimiento doloroso que nos embarga cuando no sabemos qué sentido tiene mi existencia y por qué vivimos, que llegados al extremo, incluso puede unirse a un sentimiento de no querer vivir más. ¿Se puede tapar ese agujero? Si se puede, ¿cómo?

El hambre no se sacia en un solo día. Hoy comes, mañana tienes hambre. Lo mismo pasa con la existencia. No se soluciona el problema existencial en un solo día, la persona va evolucionando. Así lo que aparece como un problema existencial a los pocos días de nacer, el no encontrar la teta materna, deja de serlo a los cinco años. Pero a esa edad que alguien te pise el camión rojo de plástico que te regalaron los Reyes Magos puede ser la causa de que parezca que se termina el mundo. A los quince años la negación del chico,a que te gusta parece llevarte a una angustia que no tiene solución. En la edad madura el fracaso en un negocio hace que te replantees el motivo de tu llegada a este mundo …, así va transcurriendo el tiempo. No existe ninguna posibilidad de llenar el hueco de la existencia porque, como el hambre, se va alimentando cada día. Por eso llegarás al final de tu vida, a la ancianidad pensando en eso llamado el sentido de la existencia, y, puede que te llegue algún tipo de hambre, de que haya algo que todavía no has logrado satisfacer. Todavía quedarán pequeños rincones de tu corazón con cierta angustia que necesitarán reparación. De ahí que algunos piensen que el ser humano es “un animal insatisfecho”.

Pues a lo que íbamos, no hay pan que tape el agujero de la angustia existencial, como tampoco hay pan que sacie el hambre para siempre, solo el pan de cada día.

Gumersindo Meiriño.

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Cambiar el mundo

Cambiar el mundo

Se llama Tiberio. Tiene veintiún años y me mira como si fuera un sabio que recién sale de su cascarón eufórico. Me pide opinión sobre un tema. Relata con aire grandilocuente su vida, sus dudas. Cuanto intento responder no me deja terminar y me comenta algo de que, a pesar de su juventud, ha vivido muchas experiencias y ha recorrido el mundo… Como no logro que escuche le pregunto por los países que ha visitado a lo que contesta inmediatamente, Chile, Bolivia y Argentina. Tiberio habla y habla. Apenas logro encadenar cuatro frases seguidas que vuelve a interrumpirme. Entonces le pido una tregua.

“Mira no sé en qué puedo ayudarte, pero, ¿tú me puedes ayudar a mí? Tiberio responde: “Síiiiiiii, por suspuesto… Agarro una hoja de mi anotador y se la doy en la mano diciendo: Lee este pasaje, escribe tu opinión y regresa en media hora para que sigamos conversando. El joven toma la hoja y gira dando media vuelta, bien erguido.

De joven yo era un revolucionario y mi oración consistía en decir a Dios: “Señor, dame fuerzas para cambiar el mundo”. A medida que fui haciéndome adulto y caí en la cuenta de que me había pasado media vida sin haber logrado cambiar a una sola persona, cambié mi oración y comencé a decir: “Señor, dame la gracia de transformar a cuantos entran en contacto conmigo. Aunque sólo sea a mi familia y a mis amigos. Con eso me doy por satisfecho”.

Ahora, que soy un viejo y tengo los días contados, he empezado a comprender lo estúpido

que he sido. Mi única oración es la siguiente: “Señor, dame la gracia de cambiarme a mí mismo”.

Si yo hubiera orado de este modo desde el principio, no habría malgastado mi vida”.

Tiberio regresa presuroso a los diez minutos. Ya traigo las conclusiones.  Le contesto: “Te dije media hora porque yo también tengo que hacer una labor que me llevaba ese tiempo. Por favor, ahora necesito otra media hora. Vuelve a leer el párrafo, haz un nuevo comentario y regresa dentro de ese tiempo, porque ahora estoy ocupado. Con cara de poco agrado giró de nuevo sobre sus talones y se fue. A la media hora leo algunas de sus anotaciones.

A partir de hoy voy a escuchar cuando hablo con otra persona. A partir de hoy no me va a ganar la ansiedad y el egocentrismo. A partir de hoy voy a intentar cambiar a una sola persona, a mí mismo…, voy a cambiar el mundo empezando por mí.


Gumersindo Meiriño
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