El trece de mayo el Papa en Fátima

El Papa en Fátima

Esta semana el Papa Benedicto XVI visita a la Señora de Fátima en su casa y en el día de su fiesta

 Mucha historia, mucho misticismo, mucho misterio, mucha fe, mucha sencillez, mucha grandeza, mucho amor maternal… contiene el 13 de mayo.

Desde el 13 de Mayo de 1917 entró en la  historia de Europa una Señora que se manifestó a tres pastorcitos pobres, sencillos e ignorantes y desde entonces se movieron los hilos de parte de la historia de Europa.

El sol bailó, Rusia y el comunismo se expandieron, un Papa llegó de los países eslavos: Juan Pablo II; una bala en el cuerpo del Papa que termina en la corona de una Señora: la de Fátima; la revolución de un país: Polonia, un muro caído: el de Berlín; un secreto desvelado y comentado por Ratzinger: el tercer secreto de Fátima; la Consagración del mundo a la Madre porque así lo pidió la Señora…

El Papa Benedicto XVI la visita este 13 de mayo en su casa, en el día de su fiesta.

Allí estará De Oriente a  Occidente.

Gumersindo Meiriño

Pope exhausted

Pope exhausted

I do not know what will be the criterion for choosing some daily news every day. I do not know who to charge some people make the news.

Le Figaro, a prestigious newspaper in France has made us a report that suggests the great observation capacity of its researchers. They have realised that the pope was tired after his trip to the United States and then have drawn the conclusion that the Pope is sick.

Benedict XVI has eighty-two years. He traveled to the United States, several hours flight from Italy with airport transfers, with an agenda full of meetings at the highest political, social and religious, from one place to another. After a tiring journey for any couple, arrived on a Tuesday in Rome. On Wednesday the High Court had not decided to rest because…

The Figaro concludes that the Pope is sick. Some conclude that a pope with eighty-two years and this activity so intense and exhausting, is sanísimo…. and with the soup spoon.

Dr. Gumersindo Meiriño

www.deorienteaoccidente.com

En Roma, buscando al Viviente

En Roma, buscando al Viviente

Es otoño. El Sol da de frente en la Plaza de San Pedro. Arriba por encima de la Cúpula de San Pedro, una frase en el Cielo: “No busquéis entre los muertos al que está vivo”. Restriego los ojos, por si no he visto bien. Parece que no, el cielo luce azul, brillante. Es otoño pero no hace falta ropa de abrigo, el sol está fuerte. No hay letras en el cielo de Roma. Solo colas de personas. Colas en la entrada de San Pedro. Colas en la entrada de los Museos Vaticanos. Colas en las entradas de los hoteles…

Me distrae tanto ruido de gente turista. Vuelo de sotanas que pasan por delante de la Plaza de San Pedro. Miro la cúpula. ¡Sí!, otra vez: Escritas en color claro y como si tuvieran voz, como los podcast, parece que habla: “No busquéis entre los muertos al que está vivo”.

Como católico hago una oración por el papa, por la iglesia a la que pertenezco. Oro pero no es fácil. La vorágine turística te envuelve con movimientos agitados. Alrededor de la plaza sigue habiendo colas. Alrededor del Vaticano hormigueo de personas que hablan en varios idiomas, de distintos colores y razas. Muchos hábitos de religiosas y sotanas.

Roma embelesa por su historia. Sus monumentos. Su vitalidad. Roma asusta por su ansiedad.

A la noche la Plaza de San Pedro es otra. Roma es también. San Pedro, tiene paz, está rodeada de luces artificiales. Tiene paz. Algunos autos paran a la entrada de la Plaza. Sacan sus cámaras fotográficas. La fachada sonríe por la gente pacífica que le acompaña. Un taxista a nuestro lado le explica algo en italiano a una pareja extranjera.

Salimos de San Pedro, es de noche. A escasos metros. La paz se convierte en turbulencia, vorágine. Autos, motos, motos, jóvenes en plena fiesta de cerveza rodean el Vaticano.

El río Tíber se esconde del ruido la cerveza y el jolgorio.

Nuestro auto da vueltas perdido alrededor del Tíber. Y sin querer paramos a la entrada de la Plaza de San Pedro. Miramos a pocos metros están los únicos árboles situados en la Casa General de los Jesuitas. A esa altura, quizá la de una de las siete colinas sobre la que se fundó la mítica Roma, miro al cielo de la noche romana. Y…!sí! allí estaban, encima de la Basílica más famosa del mundo, la de San Pedro, no era mi imaginación. Escrito con letras claras: “No busquéis entre los muertos al que está vivo”. María está a mi lado, mirando al cielo, orando.

Las dos Romas siguen su camino. Unos buscando muertos, otros al Viviente. Nosotros con el Viviente y… la sopa…. con cuchara.

Gumersindo Meiriño