Tapar el agujero

Tapar el agujero

De adolescente me gustaban las sentencias y las frases cortas. Solía llevar un cuaderno donde las iba anotando y que luego me ayudaban a reflexionar. Aunque me he dado cuenta de que es algo común al ser humano. Por ello tienen tanto éxito los libros de sentencias. Esta semana me he encontrado con una que me ha hecho cavilar: “No hay pan que tape el agujero, el de la angustia existencial”.

No sé quién es el autor ni el significado profundo que intenta transmitir. En la vida de cada uno de las personas hay agujeros y siempre los habrá. Cada vez que pisamos tierra corremos el riesgo de pisar sobre uno de ellos o si, pisamos en lugares frágiles, incluso la posibilidad de uno mismo crear un agujero. Por ese motivo, queramos o no, pasamos un tiempo de nuestra vida tapando agujeros. Por ejemplo, si no hemos estudiado para un examen, no nos hemos preparado bien, luego tenemos que tapar ese agujero de la mala formación repasando lo estudiado. O, si hemos comido demasiado, luego intentamos repararlo con ayuno o con algún medicamento. Si hemos dicho una palabra hiriente a alguien o un gesto luego tenemos que pedir disculpas. Si tenemos hambre física con un trozo de pan tapamos el hambre pero… la angustia existencial…, ¿ese agujero se puede tapar?

La angustia existencial es ese sentimiento doloroso que nos embarga cuando no sabemos qué sentido tiene mi existencia y por qué vivimos, que llegados al extremo, incluso puede unirse a un sentimiento de no querer vivir más. ¿Se puede tapar ese agujero? Si se puede, ¿cómo?

El hambre no se sacia en un solo día. Hoy comes, mañana tienes hambre. Lo mismo pasa con la existencia. No se soluciona el problema existencial en un solo día, la persona va evolucionando. Así lo que aparece como un problema existencial a los pocos días de nacer, el no encontrar la teta materna, deja de serlo a los cinco años. Pero a esa edad que alguien te pise el camión rojo de plástico que te regalaron los Reyes Magos puede ser la causa de que parezca que se termina el mundo. A los quince años la negación del chico,a que te gusta parece llevarte a una angustia que no tiene solución. En la edad madura el fracaso en un negocio hace que te replantees el motivo de tu llegada a este mundo …, así va transcurriendo el tiempo. No existe ninguna posibilidad de llenar el hueco de la existencia porque, como el hambre, se va alimentando cada día. Por eso llegarás al final de tu vida, a la ancianidad pensando en eso llamado el sentido de la existencia, y, puede que te llegue algún tipo de hambre, de que haya algo que todavía no has logrado satisfacer. Todavía quedarán pequeños rincones de tu corazón con cierta angustia que necesitarán reparación. De ahí que algunos piensen que el ser humano es “un animal insatisfecho”.

Pues a lo que íbamos, no hay pan que tape el agujero de la angustia existencial, como tampoco hay pan que sacie el hambre para siempre, solo el pan de cada día.

Gumersindo Meiriño.

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