Presentación del libro De las tinieblas a la LUZ, Resistencia, Chaco, Argentina

7 DE FEBRERO EN RESISTENCIA

El padre Gumersindo Meiriño presenta su libro “De las tinieblas a la Luz”

01/02/2012 | 15:41

♦ Se trata de la segunda edición y es una guía para salir de los momentos de oscuridad♦ El autor es sacerdote y doctor en Teología. ♦Nació en España pero eligió la ciudad de Santo Tomé Corrientes, como lugar en el mundo. ♦Tiene 14 obras publicadas en distintos idiomas.

El sacerdote católico y doctor en Teología Gumersindo Meiriño Fernández presentará la segunda edición del libro: “De las tinieblas a la luz” el martes 7 de febrero a las 21 en  el salón del hotel Covadonga, ubicado en Güemes al 200 en la ciudad de Resistencia, Chaco.

En la oportunidad el disertante y escritor también brindará una conferencia titulada: “Mis creencias pueden sanar los dolores del alma?”. Brindará ilustraciones prácticas que todos pueden aplicar para experimentar la paz interior y la felicidad. La entrada es libre y gratuita.

El libro es una historia real, intima que traspasa el territorio desconocido y misterioso del alma, de una mujer con momentos de sufrimientos y decepciones. Es una experiencia contada con datos que proporcionan una salida a estos momentos de oscuridad.

Datos del autor

El doctor Gumersindo Meiriño Fernández,  escribe sobre espiritualidad, teología y el poder de la Fe en la sanación.  No habla desde la teoría sino apoyado en su experiencia en sus años de atención  en la Clínica Universitaria de Navarra-España y en la relación con muchos enfermos y personas en su labor sacerdotal.

Nació  el 14 de Febrero de 1966 en España. Está casado con María Luján Benetti  quien es asesora y directora de Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola. Dirige jornadas de meditación trascendental y es coordinadora en pluralismo Religioso.

Meiriño es autor de 14 libros publicados en español, inglés, portugués e italiano. Es creador de Reiki Crístico, un método que proporciona herramientas para encontrarse con Dios y  lograr el equilibrio psíquico físico espiritual.

Autor y creador del método de meditación trascendental Camino a lo Sagrado, que facilita la meditación de una forma sencilla y práctica.

Para conocer más sobre su trabajo:

www.gumersindomeirino.com

https://lasopaconcuchara.wordpress.com/

Seminarios en Corrientes

El domingo 5 de Febrero, Gumersindo Meiriño junto a su esposa María Benetti dictarán  los seminarios “de la Angustia a la Paz” y  “La espiritualidad como terapia”

Se realizarán de 9 a 12 en el centro postural Tres Escuadras, ubicado en calle Catamarca 2010 de la ciudad de Corrientes. Los cupos son limitados.

Las entrevistas serán el lunes 6 y el martes 7 de febrero, previa cita agendaza en el centro o llamando al 3794 426799 de 16 horas a 19.

Para más información haga clik en las siguientes direcciones:

http://gicem.wordpress.com/2012/01/05/taller-de-la-angustia-a-la-paz-en-corrientes-capital-argentina/

http://gicem.wordpress.com/2012/01/05/taller-meditacion-curativa-camino-a-lo-sagrado-en-corrientes-capital-argentina-2/

Fuente: http://www.laargentinaadiario.com.ar/site/sociedad/el-padre-gumersindo-meiri%C3%B1o-presenta-su-libro-%E2%80%9Cde-las-tinieblas-la-luz%E2%80%9D.html

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Tapar el agujero

Tapar el agujero

De adolescente me gustaban las sentencias y las frases cortas. Solía llevar un cuaderno donde las iba anotando y que luego me ayudaban a reflexionar. Aunque me he dado cuenta de que es algo común al ser humano. Por ello tienen tanto éxito los libros de sentencias. Esta semana me he encontrado con una que me ha hecho cavilar: “No hay pan que tape el agujero, el de la angustia existencial”.

No sé quién es el autor ni el significado profundo que intenta transmitir. En la vida de cada uno de las personas hay agujeros y siempre los habrá. Cada vez que pisamos tierra corremos el riesgo de pisar sobre uno de ellos o si, pisamos en lugares frágiles, incluso la posibilidad de uno mismo crear un agujero. Por ese motivo, queramos o no, pasamos un tiempo de nuestra vida tapando agujeros. Por ejemplo, si no hemos estudiado para un examen, no nos hemos preparado bien, luego tenemos que tapar ese agujero de la mala formación repasando lo estudiado. O, si hemos comido demasiado, luego intentamos repararlo con ayuno o con algún medicamento. Si hemos dicho una palabra hiriente a alguien o un gesto luego tenemos que pedir disculpas. Si tenemos hambre física con un trozo de pan tapamos el hambre pero… la angustia existencial…, ¿ese agujero se puede tapar?

La angustia existencial es ese sentimiento doloroso que nos embarga cuando no sabemos qué sentido tiene mi existencia y por qué vivimos, que llegados al extremo, incluso puede unirse a un sentimiento de no querer vivir más. ¿Se puede tapar ese agujero? Si se puede, ¿cómo?

El hambre no se sacia en un solo día. Hoy comes, mañana tienes hambre. Lo mismo pasa con la existencia. No se soluciona el problema existencial en un solo día, la persona va evolucionando. Así lo que aparece como un problema existencial a los pocos días de nacer, el no encontrar la teta materna, deja de serlo a los cinco años. Pero a esa edad que alguien te pise el camión rojo de plástico que te regalaron los Reyes Magos puede ser la causa de que parezca que se termina el mundo. A los quince años la negación del chico,a que te gusta parece llevarte a una angustia que no tiene solución. En la edad madura el fracaso en un negocio hace que te replantees el motivo de tu llegada a este mundo …, así va transcurriendo el tiempo. No existe ninguna posibilidad de llenar el hueco de la existencia porque, como el hambre, se va alimentando cada día. Por eso llegarás al final de tu vida, a la ancianidad pensando en eso llamado el sentido de la existencia, y, puede que te llegue algún tipo de hambre, de que haya algo que todavía no has logrado satisfacer. Todavía quedarán pequeños rincones de tu corazón con cierta angustia que necesitarán reparación. De ahí que algunos piensen que el ser humano es “un animal insatisfecho”.

Pues a lo que íbamos, no hay pan que tape el agujero de la angustia existencial, como tampoco hay pan que sacie el hambre para siempre, solo el pan de cada día.

Gumersindo Meiriño.

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Juntos la Divina Misericordia y Juan Pablo II, el uno de mayo

Juntos la Divina Misericordia y Juan Pablo II, el uno de mayo

No es casualidad que este domingo primero de mayo se celebren tres acontecimientos que van unidos y que van a marcar de alguna forma la identidad de la confesión católica de los tiempos venideros, porque se unen en el mismo día,  lo místico, lo religioso y lo esotérico.

En primer lugar celebramos el uno de mayo a nivel esotérico se tiene como fecha importante en el calendario. Y también para el mundo moderno que lo constituyó como el día del trabajo y del trabajador. En mi tierra, en Galicia, para expulsar a las Meigas se ponen flores de mimosas, en las entradas de las casas, en los autos etc.

A nivel místico coincide la fiesta de la Divina Misericordia, una devoción nacida, oh causalidad, en Polonia, que estaba empezando a difundirse cuando K Wojtila llegó a la Sede de Roma y que el mismo impulsó con fuerza hasta convertirla en parte de la liturgia oficial de la iglesia Católica. Así el segundo domingo de Pascua se le denomina el Día de la Misericordia.

A nivel religioso porque se beatifica al que fue el Papa de los medios de comunicación, el Papa de la fuerza y el optimismo, el Papa de la esperanza…, el mismo que entronizó de forma oficial la Divina Misericordia en la Iglesia católica.

No es casualidad si no causalidad la unión en este domingo uno de mayo, día del trabajador, día de la misericordia que sea beatificado el Papa más popular de la historia, Juan Pablo II.

Gumersindo Meiriño

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El lugar donde vive Dios

El lugar donde vive Dios

Cuando recorría por primera vez los distintos lugares de la diócesis de Ourense y de otros cercanas, quedé perplejo con los pequeños pueblitos gallegos con apenas dos decenas de personas que se habían criado alrededor de una iglesia enorme y bellísima.

Algunas de ellas se están convirtiendo en ruinas históricas. Mis amigos sacerdotes  se siguen preguntando con frecuencia, “¿qué va a pasar con los centenares de templos e iglesias de estos pueblos? Algunos de estos edificios majestuosos se han convertido en museos, bastantes en hoteles …., pero y ¿los otros?”

Predicaba en una parroquia que me habían asignado y les decía que si pusiesen una bomba en la iglesia y quedase hecha cenizas no sería nada grave porque la creencia no dependía de un templo si no de la fe de las personas.  Al terminar varias mujeres me esperaron para increparme y corregirme. Sigo pensando lo mismo. ¿Qué pasaría si se destruyese la Meca, la  Mezquita de la Roca, la basílica de San Pedro, …? Pues a nivel de creencias… poca cosa. ¿No fue lo que pasó al Templo de Jerusalén al que ahora llaman el Muro de las Lamentaciones? ¿Qué sucedió con los templos donde estuvo Jesús del que se conservan cuatro piedras? ¿Qué pasó con los grandes templos de religiones primitivas?

Soy partidario de que se conserve el patrimonio artístico, pero también que se reconozca su verdadero valor. Los templos son obras humanas como tales reflejan actos y  valores de los hombres que, como tales, tienen los días contados, son finitos. Que se pregunte el cristiano, ¿dónde se reunía Cristo con sus discípulos y apóstoles? En la montaña, al lado del lago de Galilea, en terrenos solitarios …

El verdadero lugar de encuentro con Dios es la naturaleza, los sitios más sagrados son los que el mismo creador ha dejado en nuestras manos. Vivir inmerso en medio de la naturaleza, rodeado de vida y de la belleza de lo creado, hace que el corazón humano estalle de alegría y de felicidad. Ese estallido es una verdadera experiencia mística. De ahí que la naturaleza sea el auténtico sagrario donde Dios vive y se manifiesta. Y cada ser humano, cada persona, obra cumbre de la creación, es un Sagrario especial de encuentro con Dios.

Las religiones se pelean por conservar “piedra sobre piedra”. Pero la piedra angular sobre la que se construye la relación con Dios no es un edificio. A Dios no se le puede encerrar entre cuatro paredes, llenas de pinturas y esculturas … El ser humano o se encuentra con Dios en su corazón y en las obras de la creación o no lo encuentra. Conservemos los muros de piedras, estatuas de maderas, pinturas al óleo…, total para hacerlo solo se necesita “plata”, pero no olvidemos que los sagrarios donde Dios vive y se manifiesta de forma universal es su Creación y de forma maravillosa y bella en el corazón del ser humano, obra maestra del Amor, el verdadero templo,  el lugar donde vive Dios.

Si quiere escuchar en audio haga clik en la siguiente flecha:

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Gumersindo Meiriño

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¡Ay!, ¡Jerusalén, Jerusalén!

¡Ay! ¡Jerusalén, Jerusalén!

Jerusalén, la ciudad santa. Te visito acompañado de mi esposa, de Javier y Encarna. Conversamos del aprovechamiento turístico de la ciudad, de los grupos organizados que encontramos de nacionalidades dispares. Hoy eres totalmente nueva y distinta a la de hace ocho mil o la que recibió a Jesús hace dos mil años. Pero más allá de lo que ven mis ojos, oyen mis oídos, de lo que respiro, huelo o siento, soy consciente de que piso la misma tierra que Abraham, Isaac, Josué, José, que el rey David, Saúl, Salomón, Cristo, Mahoma, Pedro, Pablo.

Jerusalén recorremos tus calles como flotando en el aire, más allá de todo lo aparente. Para que no lo olvide la historia conservas los restos del Templo de Jerusalén el más sagrado lugar judío, a escasos metros de la roca donde Abraham quiso ofrecer en sacrificio a su hijo Isaac. Y muy cerca, el templo que se construyó sobre el calvario y la tumba de la que resucitó Jesús. Lugares sagrados y santos rodeados de policías, de armas, de vigilancia. Así somos los humanos empeñados en ocultar los grandes espacios sagrados que embellecieron la tierra con armas y guerras.

“¡Oh Jerusalén, Jerusalén!, la que mata a los profetas y apedrea a los que le son enviados. ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como una gallina su nidada bajo las alas, y no habéis querido!” Vienen a mi memoria estas duras palabras de Jesús pisando las frías y  no menos duras piedras de tus calles.

Jerusalén, ciudad a la que los judíos se encaminaban todos los años a celebrar la Pascua como agradecimiento por la liberación de la esclavitud de Egipto. A la que vuelven sus oraciones cientos de miles de musulmanes de todo el mundo porque desde aquí, el profeta Mahoma viajó al cielo llevado por el arcángel Gabriel. A la que los cristianos aman por aquí Cristo fue condenado injustamente ajusticiado y al tercer día resucitó.

Jerusalén, ciudad que anhelas la Paz, que la anuncias, la proclamas, la añoras, la destruyes, la restauras… Ciudad que te alegras cuando tienes el don anhelado, pero que luego dejas escapar y lloras desconsolada, la que saltas de alegría delante del arca de la alianza y construyes grandes templos y pocos años después los destruyes y haces añicos.

Jerusalén, en definitiva, no es más que tu corazón, la ciudad que vive en lo más íntimo de ti mismo. Ayer te he visto cantando, alegre, eufórico, con una copa de vino tocando tus labios. Hoy te miro desconsolado, con cara demacrada, con la cabeza entre las manos apenas puedes pronunciar palabra y dices con voz cansina y llorosa, “¿por qué me pasa esto a mí?”.

Jerusalén, el lugar más sagrado de tu conciencia donde lucha el bien y el mal, la paz y la guerra. Donde un oído atento escucha esos deseos irrenunciables de todo corazón humano: “Te deseo la Paz, que vivan seguros los que te aman, que haya paz y seguridad dentro de tus muros, de tus palacios, en realidad, paz y seguridad en los muros y palacios de tu corazón”.

¿Cuándo cumplirás tus anhelos? ¡Ay!, ¡Jerusalén, Jerusalén!

Para escuchar el audio haga clik en la flecha: http://www.ivoox.com/ay-jerualen-jerusalen_md_539420_1.mp3″

Gumersindo Meiriño

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¡Soy Islam!

¡Soy Islam!

Tengo grabada con fuego la primera vez que escuché la voz de Emilio Galindo y sobre todo, la frase que citó en varias ocasiones ese día: “el Islam me convirtió al cristianismo”.

El profesor que me explicaba las matemáticas de la secundaria repetía insistentemente la misma frase: “la ignorancia es muy atrevida”. Cuando el P. Emilio decía que el Islam le había convertido al cristianismo insistía una y otra vez que muchos hablan de esta religión sin conocimiento, con mucha ignorancia, que la juzgan y no tienen idea de lo que dicen. “Como el Islam es una gran religión que profesan miles de millones de personas, comentaba Galindo, me comprometí a estudiar la realidad del Islam para cuando saliese el tema hablar con conocimiento de causa; es así que, “me convertí” al Islam”.

Como escribía un autor árabe: “El verdadero musulmán, habiendo renunciado a todo asidero doctrinal y a  todo dogmatismo está constantemente aprendiendo a caminar sobre el Abismo y a poner completamente su confianza en el Señor de los mundos, Aquel que lo sustenta todo y que es el entramado mismo de la Realidad… Mi religión en el caso que el dhin (camino) lo sea, sería definible únicamente como sometimiento a Dios y a lo que de Él me llega a través de sus signos y esos signos están en todo lo creado”.

Desde este punto de vista, se entiende al musulmán, tal y como lo manifiesta la misma definición de la palabra “islam”, como el “sometido a Dios, a Alá”. Y estos son los verdaderos cristianos, los verdaderos hindúes, musulmanes o budistas, los que son capaces de vivir de acuerdo a lo que Dios les dicta, amando a los seres humanos y respetando a los demás como hermanos, por encima de dogmas, leyes o presiones de cualquier tipo. En ese sentido el musulmán es un ser libre, al que no se pueden poner los grilletes del miedo o la pusilanimidad.

Por ello no es extraño que de esa raíz del Islam hayan salido personas como Rumi, como Ibn Arabi …, y otros muchos “santos musulmanes” que lucharon contra corriente dentro de su religión porque no eran  comprendidos, no se sometían a hombres y leyes de hombres sino solo a Dios.

En este sentido yo “me convierto en musulmán” porque sin dejar de ser cristiano mi máxima aspiración es poner toda mi vida a disposición de Dios. Desde esa postura es fácil decir que no existe blanco o negro, musulmán, hindú, budista, cristiano o ateo. Solo existe una raza, la de los “Islam”, la de lo sometidos a Dios, la de los hijos de Dios, todos hermanos en un mismo Padre, llamado Dios o Alá …, porque a Dios no se le puede encerrar en un nombre ni en unas ideas.

Como cristiano oro con las palabras de Jesús, “hágase tu voluntad en la tierra como en los cielos“, en ese sentido, también soy un sometido a Dios, también soy “Islam”.

Gumersindo Meiriño

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Torres Queiruga y el Padre Isorna

 

Aprende, comparte, enseña

Hay muchas personas sabias y generosas que se cruzan en nuestro camino diario. Son las que han aprendido a lo largo de la existencia y siguen haciéndolo cada día y luego comparten lo que han aprendido y así enseñan a los demás.

El otro día he tenido la oportunidad de compartir con dos de ellas en pocos minutos.

El encuentro fue en el Convento de San Francisco en Santiago de Compostela. Torres Queiruga, teólogo y profesor, es un hombre vital, apasionado, con las ideas y los conceptos que escribe y dicta, claros y bien delineados. No parece que tenga setenta años, ni que se haya jubilado, porque la ilusión, el entusiasmo y su forma de expresarse parecen de un joven que empieza sus estudios.

Hablamos de la teología como ciencia, de cómo la revelación llega a su culmen en Cristo, de cómo se debe entender la resurrección de la carne, de la reencarnación…, Y cómo no de ese Dios que se manifiesta en Cristo como Amor, en su máxima expresión.

Horas y horas estudiando y reflexionando hacen que el pensamiento de Torres Queiruga tenga credibilidad, aunque no se comparta enteramente, porque está trabajado, elaborado y tiene sangre, vitalidad. No es una teología meramente teórica o ideológica. El énfasis de teólogo de Andrés quedó plasmado en sus palabras al referirse a Dios como Misericordia y Amor en el máximo grado.

Al terminar la conversación saludamos al franciscano, el P. Isorna. Sus casi noventa años con la energía de siempre y con más achaques que nunca, debido a que las temperaturas han bajado y la humedad, hacen que los huesos le duelan y le impidan caminar con soltura. Pero una vez sentado enfrente de un pequeño vaso de leche caliente, el diálogo es ameno, jovial y educado. Porque, nos comenta ufano, el cuerpo pueda que no responda como antes, ni la memoria, pero el espíritu es siempre joven. Hablamos de sus colaboraciones en la prensa, de su artículo Paciencia y Alegría, cuyo título, sin habernos puesto de acuerdo, coincide con uno de las Buenas Noticias del P. Gumer, y de su biblioteca, que tiene más de diez mil volúmenes y que donó íntegramente de forma generosa.

 En el fondo dos almas parecidas que aman lo que hacen, que han aprendido de la vida y lo comparten, enseñando. Un buen lema para la vida: aprende, comparte, enseña.

Gumersindo Meiriño

Puedes leerlo en El Correo Gallego, haga clik en la siguiente flecha:  imagesCARKE0MB

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