En Santiago de Compostela, visita del Papa Benedicto XVI

En Santiago: compartimos con el Papa, la Belleza

Quedan atrás las horas compartidas con el Papa, con los miles de asistentes y los miles de millones que lo  hicieron a través de las pantallas de televisión y los medios de comunicación social.

Si algo me ha llamado la atención en este viaje del Papa a Santiago es que en ella ha quedado manifestada de forma plástica la relación entre Dios y la Belleza.

La Belleza de las obras de Dios: los paisajes otoñales gallegos en el recorrido del Papa que no pudimos observar en toda su majestuosidad porque pronto el papamóvil entró en el asfalto de la ciudad. Una pequeña niebla y el sol luchando por salir, paisaje típico de esta tierra gallega, acompañó toda la jornada del Papa. Si las obras de Dios en la naturaleza quedaron manifiestas también lo quedó en las obras de los hombres, seres creados a imagen y semejanza de Dios. La belleza surgió con esplendor en la tarde compostelana cuando los coros de las orquestas, la Salve marinera, la música, el gregoriano, el silencio de los hombres que contemplaban la majestuosidad de la Catedral así como la de la liturgia de la Misa.

En Santiago se dieron de la mano los paisajes, la naturaleza, que tanto valoran los peregrinos del Camino de Santiago. A ella se añadió la participación del ser humano en la belleza de Dios: la fachada del Obradoiro, el Pórtico de la Gloria, la música de gaitas de la Real Banda de Ourense, la Banda de la Escuela Naval de Marín, la Orquesta filarmónica de Galicia, los coros, la música de órgano, las letras de los salmos, el gregoriano, el silencio de los participantes, la alfombra de flores naturales y con todo ello el cielo gris de la capital gallega se llenaba de los ángeles que aman la Belleza y aplaudían son sus alas.

Ya lo dijo el Papa en sus palabras de la homilía: “el cansancio del andar, la variedad de paisajes, el encuentro con personas de otra nacionalidad, los abren a lo más profundo y común que nos une a los humanos: seres en búsqueda, seres necesitados de verdad y belleza” “Los hombres no podemos vivir a oscuras, sin ver la luz del sol”.

Sin luz no se puede disfrutar de la mayoría de las maravillas que la naturaleza. El color de los campos, el canto de los pájaros, las nubes, el horizonte…, hasta de noche las estrellas y la luna llena hacen que la oscuridad tenga otro color.

Sin belleza, el ser humano no vive una vida plena, sin belleza no se puede ser feliz, sin belleza nos perdemos en nuestro egoísmo y no logramos ver más allá de nuestra nariz.

No se puede vivir sin luz, sin ver los reflejos de la Belleza.

Con el Papa en Santiago de Compostela hemos compartido uno de los dones más maravillosos que Dios nos regaló: la Belleza.

Gumersindo Meiriño

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Gracias por su visita

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¿Cambiará en algo el Papa, después de Fátima?

Después de Fátima,

¿habrá soluciones?

o

¿Tendremos que esperar a otro?

Fátima y el trece de mayo aún tienen escondidos recónditos misterios para el ojo poco avezado e incluso algunos más profundos, para el más avispado de los humanos.

Fátima hace relación al comunismo, al intento de asesinato del Papa venido del Este, a la caída del muro de Berlín, al teólogo alemán encargado de analiza el famoso “tercer secreto de Fátima”.

Pues bien, los años van pasando el Papa polaco ya no está y su sucesor es aquel teólogo del Vaticano encargado del estudio teológico del tercer misterio. Y éste es el que se presenta ante la Señora de Fátima como dice el mismo dice, como peregrino con el corazón cargado de peso.

También es el año sacerdotal. El mismo año que salen a la luz cientos de denuncias contra curas y obispos pedófilos. Tiene razón el papa cuando dice que los enemigos de la iglesia están dentro que los ataques no vienen de afuera. Tiene razón el Papa al acudir a Fátima para pedir ayuda en estos momentos para la iglesia.

El muro de Berlín se cayó bajo la influencia de la Señora de Fátima. De nuestra estancia en Fátima con el Papa y mirando a los miles de convencidos que todavía le vitorean preguntamos:

¿Se caerán algunos muros dentro de la iglesia, por sorpresa, los próximos años? ¿Traerá de Fátima, el Papa alemán respuesta a estos nubarrones negros que impiden que el mensaje de Jesús salga límpido y transparente de la iglesia? O como mandó preguntar Juan Bautista en el Evangelio, “¿tendremos que esperar a otro?”

Gumersindo Meiriño