El santo en el lugar equivocado

El lugar de paz

De vez en cuando te cuentan: – “Creo que nací en lugar  equivocado“, “estoy en la ciudad equivocada”, “me equivoqué de esposa, de marido, de profesión”,…Tanto escuché estas afirmaciones y otras que empecé a buscar donde estaría ese “lugar”, al que recurre todo ser humano, “el equivocado”, que, a mi parecer, sirve para justificar la pereza, la inercia, la falta de voluntad para evolucionar… Entonces escuché este cuento:el lugar adecuado

Le preguntaron a un sabio: -¿Por qué existen personas que salen fácilmente de los problemas más complicados, mientras que otras sufren por problemas muy pequeños, se ahogan en un vaso de agua?”
El sabio respondió: -“Había una vez un hombre que toda su vida fue una buena persona, un corazón generoso. Cuando murió todo el mundo se dio cuenta de que su destino era  el cielo. Tan bondadoso no tendría cabida en ningún otros sitio, sino el Paraíso. El no se había hecho ninguna ilusión especial pero le enviaron a las puertas del cielo y pensó que le estarían esperando sus amigos. Pero se equivocó en la entrada del cielo, el recepcionista no encontró su nombre en ninguna lista. Miró varias veces y al no encontrarlo, lo despachó al infierno. Con lo cual nuestro buen amigo se dirigió a la recepción del infierno, donde ni le miraron a la cara y le dejaron pasar. Con lo cual nuestro aquella buena persona se halló viviendo en el infierno.

Días después el demonio llegó muy enojado y dando gritos a las puertas del cielo. Exigía una explicación a San Pedro: -“lo que están haciendo es de muy mal gusto, una especie de terrorismo impropio de lo que representan y aún por encima están boicoteando mi espacio”

Desconociendo el motivo de tanta ira, Pedro le preguntó qué pasaba. Lucifer a gritos  respondió:
– ¡Has enviado a un infiltrado al infierno y nos está saboteando! Llegó escuchando a las personas, mirándolas a los ojos, hablando con ellas, sonriéndoles, queriéndolas, abrazándolas, siendo educado y cordial. Ahora, todos quieren ser como él y le imitan. ¡A este hombre no lo quiero en mi casa! ¡Por favor, que regrese al cielo!”.

Hasta aquí el cuento.

Decía San Juan de la Cruz: “Vete por los caminos dela vida, y allí donde no encuentres amor, pon amor y recogerás amor”. Por mucho que corras y te cambies de un sitio para otro no se solucionan los problemas. Tú eres el que conviertes el sitio en el que estás de  “ lugar equivocado” en un lugar de paz.

Gumersindo Meiriño Fernández

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