Las relaciones


Las relaciones

Sin querer nos invade le publicidad. Sí, “sin querer queriendo”, decía un viejo refrán con ironía maliciosa. Y así, “sin querer queriendo”, leo una publicidad en mi correo electrónico, que anuncia ¿quieres una relación sin compromiso? Y casi me caigo de espalda, como el condorito, porque…., una relación sin compromiso no existe…

En los pueblos pequeños en los que me crié y en algunos de los que trabajé se entiende fácilmente esto de que no puede haber relación sin compromiso, por el mero hecho de que todos se conocen y el encontrarse con otra persona por la calle supone un saludo, una palabra, un gesto. Esto indudablemente se ha perdido en las grandes ciudades donde se pasa delante de miles de personas al día y no se les dirige la palabra, aparentemente se les ignora. El solo saludo hace que te comprometas.

Si alguien te dice buenos días con una sonrisa te sientes obligado a responder y lo agradeces. Si alguien te pisa en la calles sin querer te relacionas con él, se disculpa tu aceptas las disculpas. Si te encuentras con una persona de frente ya supone un interrogante para ti. No somos islas todos estamos implicados, unidos, relacionados de una forma especial. Pertenecemos a una gran familia, la familia de los seres humanos, de las personas que aspiramos a unas metas comunes, soñamos con realidades semejantes y encontramos parecidas dificultades.

La persona se humaniza, se hace más plena en este sentido, en la medida que se relaciona con las otras personas y lo hace de forma educada, amorosa, comprometida. Cuando alguien no se relaciona de la forma adecuada con las personas que están alrededor, con la familia, con los compañeros de trabajo, con los vecinos …., empieza a tener problemas con respecto a conceptos fundamentales de la existencia. Con frecuencia eso afecta a la mente y se termina pidiendo ayuda profesional, psicólogo, psiquiatra o sacerdote.

Las relaciones sociales, sobre todo, las relaciones humanas son las que nos indican en qué grado de madurez me encuentro, en qué medida soy feliz, cómo tengo que enfocar mi existencia.

Vamos en la misma barca y el destino del que va a mi lado me implica, va conmigo de la mano.

Siguen siendo actuales las palabras del famoso poeta del siglo diecisiete  “Nadie es una isla que vive por sus propias fuerzas, ningún ego es un continente, ni un planeta autosuficiente. (…) Habitante de la tierra, la muerte de toda criatura te disminuye. Por eso, cuando alguien muere, no preguntes por quién doblan las campanas de la extinción, doblan por ti.”

Por eso querido amigo que lees estas letritas, “sin querer queriendo” todos influimos en todos y tu felicidad depende de los encuentros con las demás personas, de tus compromisos con ellas, en definitiva, de algo sumamente importante como las relaciones.

Gumersindo Meiriño.

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