En el mes de los difuntos. ¡Se acaba!

¡Se acaba!

Vamos a empezar la celebración de la Eucaristía y mi compañero sacerdote me comenta, “me gusta mucho como predicas, pero, por favor, hoy no nos recites esa poesía que tanto te gusta eso de morir se acaba”.

Las cosas profundas dichas con sencillez llegan al fondo del espíritu y de la mente. El mes de noviembre se relaciona con la muerte, los difuntos …. El tránsito a otra vida es algo tan misterioso que ha planteado interrogantes a los seres humanos de todo las épocas. También a los del siglo XXI aunque ahora no sé porqué parece que en determinados ambientes se le ha tomado para la fiesta y la diversión …., con esto del Hallowen, es decir, “la noche de los difuntos o de las brujas”.

Por eso me gustó tanto la poesía de Descalzo sobre la muerte, por su sencillez y porque cala profundo, “Morir tan solo es morir/Morir se acaba/Es cruzar una puerta a la deriva/y encontrar lo que tanto se buscaba.

¡Se acaba!

¡Sí, se acaba la niñez, la infancia, la adolescencia, la juventud, la madurez, la vejez, y llega la muerte y, ésta, también se acaba! Es algo tan normal y evidente que casi se olvida.

Sí, se olvida que sin sol no puedes vivir, sin el sol todo se acaba. Pero ya casi nadie agradece que el Sol salga todos los días del año y sigamos vivos.

Sí, se olvida que sin agua no puedes vivir. Pero ya casi nadie agradece que la lluvia caiga del cielo e inunde nuestros suelos.

Sí, se olvida que sin el viento que transporta el oxígeno, tus pulmones explotarían. Pero ya casi nadie agradece el golpe del viento  en las mejillas, su ruido en las copas de los árboles.

Sí, se olvida que sin árboles, sin plantas que transforman el anhídrido carbónico en oxígeno, no podrías respirar y te asfixiarías. Pero ya casi nadie abraza, saluda a  la naturaleza, a las plantas, ni da gracias a Dios por el árbol que crece en la vereda de tu casa.

Sí, se olvida que sin amor, sin unos brazos que te acogieran en este mundo, sin unos pechos que te amamantaran, sin alguien que te recibiera no hubieras podido sobrevivir en este planeta tierra. Pero se te olvida agradecer cada día el don de la vida.

Vivir sin tener en cuenta que estás de paso, sin recordar una vez al día que nuestro tiempo es limitado sin analizar que las horas son reales y se acaban, sí, se acaban. Y llega nuestra hermana la muerte que no es más que “abrir una puerta a la deriva y encontrar lo que tanto se buscaba” y que también se acaba.

Empiezo la predicación y “sin querer queriendo” de mi boca brotan las palabras a borbotones, “¡Morir solo es morir, morir se acaba!”

Gumersindo Meiriño

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¡Hasta luego, Padre Pablo Ferreyra!

¡Hasta luego, Padre Pablo Ferreira!

Después de semanas de lucha titánica entre el cielo y la tierra el Padre Pablo se fue, todavía, según los ojos humanos joven. Muchas de las personas que le tuvieron como guía le lloran, algunos de ellos me preguntan, ¿cómo se hace para despedir a un ser querido? Casi al mismo tiempo que recibo la noticia de la marcha de Pablo, me llega por mail el testimonio de Gladis, así lo relata su marido.

Mi señora había perdido a su mamá hacía 4 años y no se resignaba a ello, debido al gran cariño y apego que tenían, hasta tal punto que había recurrido a profesionales de la Sicología para tratar de aliviar sus penas. María, que hasta el momento de llegar a nuestra ciudad ni siquiera conocía a mi esposa, increíblemente logró concitar su atención diciéndole que su mamá estaba al lado de ella y que no se marcharía en paz hasta que ella aceptara que su mamá se había ido y que una vez que ella lo aceptara, iba a tener una señal de su mamá y que se iba a venir a despedir. Así las cosas, se produjo un cambio en la actitud de mi señora, dejó de estar triste, de estar con la mente siempre en su madre, a vivir el día a día con otra actitud y nuevamente comenzó a concurrir a misa. Un día fue a una misa de sanación, vino bastante mal, recuerdo que en mi ignorancia espiritual, le aconsejé que no fuera más, si después de la misa venía en ese estado. Pero ella siguió yendo.

Otro día, a las cuatro de la mañana me levanté para ir de viaje, mi señora se levantó conmigo y luego se volvió a acostar. Al regreso, me contó que, al dormirse de nuevo, después de mi marcha sintió la presencia de su madre que se acercó a la cama y le dio un beso en la mejilla, como habitualmente acostumbraba a hacerlo cuando estaba en este mundo y le dijo que venía a despedirse. Ella no sintió ningún miedo, al contrario, lo que sintió fue una paz muy profunda. Increíblemente mi señora comenzó un camino de espiritualidad que hasta el día de hoy la mantiene muy activa, salió de su profundo dolor de no acostumbrarse a la falta de un ser querido como su madre y acepta las cosas de la vida con otros ojos. ¡Ah, y por supuesto dejó de acudir al Sicólogo!

Los seres queridos que se van de este mundo, no se van para siempre, solo nos adelantan en un viaje que dentro de unos años, en realidad, muy pocos, nosotros mismos emprenderemos. El hecho de comprender esta situación hace que nuestra existencia dé un giro de 180 grados. Ahora bien, cuando nos empeñamos en centrarnos con toda el alma en las cosas materiales, en dejar una huella imperecedera en este mundo, como si ésta fuera nuestra casa definitiva, sufrimos horrores.

Por eso al Padre Pablo no le decimos adiós, si no solo hasta luego, orando para que en este viaje que está realizando por los mundos del más allá encuentre su lugar de Paz y de Luz, y, allí nos espere.

¡Hasta luego, Padre Pablo!

 Gumersindo Meiriño

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Reflexiones Padre Pablo Ferreyra ofm 2da parte

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Las amigas del ansioso

Las amigas del ansioso

No lo entiendo. Sale corriendo de casa. Dice que tiene mucho trabajo, muchas actividades. Apenas desayuna, lo hace corriendo, mientras se viste, se peina, toma el café, una tostada y, al mismo tiempo que cierra la puerta con el pie, se pone la chaqueta.

Preparo la comida con cariño y le espero a él y a los niños. ¿Sabe? tenemos dos niños pequeños. El llega se sienta hablando, algunos días en silencio, come rapidísimo. Porque tiene que dormir la siesta o descansar un poco, lo necesita, se siente cansado, agotado… Saluda a los niños y sale corriendo para el dormitorio, deja tirada la chaqueta, los zapatos en el primer lugar que encuentra y descansa una media hora. Luego se repite la historia, prisas, hace dos o tres cosas a la vez y sale corriendo.

Con frecuencia se olvida algo y después cinco minutos de haber salido, regresa a buscar el maletín, a buscar el papel que tiene que llevar al banco, la carpeta de tal gestión …

Pues bien, Padre, estoy muy preocupada porque ayer me llamó el gerente de la empresa. Al principio me asusté mucho porque pensé que había tenido algún accidente o que le había pasado algo. La llamada era para preguntarme si mi marido tenía algún problema, porque no termina bien sus trabajos, porque no cumple los objetivos mínimos, que se olvida de las tareas más fundamentales que tiene encomendadas. Estaban pensando que quizás tenía problemas familiares si ellos podían ayudar o sugerirle algún psicólogo. Me informaban porque él se había enojado y se había puesto a gritar nervioso: “Yo no necesito ningún psicólogo, yo cumplo con mi trabajo, dedico mucho tiempo a esto, incluso robándoselo a la familia, trabajo como un animal y ahora usted me dice que no rindo, qué quiere que trabaje 24 horas al día, qué quiere que no duerma”. Sabemos que su marido lleva años en la empresa pero nos gustaría ayudarlo porque nos parece que está un poco ansioso y que no rinde adecuadamente en el trabajo. Le llamo por si podemos ayudarle en algo que cuente con el gabinete psicológico de la empresa.

Esa tarde llegó más apurado que nunca. Yo le vi moviendo papeles en el escritorio de un lado para el otro. Le pregunté si le pasaba algo y se puso a gritarme. ¡Qué me va a pasar el gerente me llamó para retarme, luego me informó que te había telefoneado a ti! ¿Piensan que estoy loco? Trabajo de sol a sol para daros lo mejor a ti y a mis hijos y vienen con estos planteamientos. Quieren que vaya a hablar con el psicólogo. Este nuevo gerente no tiene ni idea de lo que es trabajar en la empresa. ¿Quién se cree que es? Sí, y ahora…, lo que me faltaba, tú te pones a llorar…

El remedio para el ansioso es hacer las cosas más simples despacio, de forma consciente. Como hacen los orientales con el ejercicio del té. Despacio y buena letra dice el refrán popular. Cada cosa, aún la más pequeña realízala con plena consciencia. Si comes, come, si saltas, salta, si bailas, baila …, de una en una. Otro refrán enseña haz lo que debes y está en lo que haces ¿Saben que los últimos estudios clínicos parecen demostrar que las personas que viven así, dispersos, ansiosos son muy propensos a esa nueva y terrible enfermedad llamada Alzheimer?

La paz, la  calma, la sencillez, la claridad…, son las armas de la persona equilibrada. La prisa, la velocidad, la angustia, la desesperación …, son las amigas del ansioso.

Gumersindo Meiriño

Si quiere escuchar el audio en la voz del autor haga clik en la flecha: http://www.ivoox.com/amigas-del-ansioso_md_651627_1.mp3″


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Increíble India. ¿Cómo mirar a la India?

Increíble India: Encontré mi Gurú

Verás la India, según tus ojos

Se han escrito tantas cosas sobre la India. A favor, en contra. ¿Hay mística en la India? ¿Es un mito lo de la espiritualidad de este país?

Desde la India, “in situ” les cuento algunas de las situaciones vividas durante estos meses.

La actitud ante este país las resumiría con dos anécdotas de dos latinos perdidos entre los más de mil millones indios.

Un amigo español, Jordi, músico y que pasa largas temporadas en este país estudiando música nos contaba:

Cuando llegué busqué un profesor de música clásica indio. No me gustó, fue una experiencia no demasiado positiva. Al maestro lo que le interesaba era dar unas clases, a las que acudía de vez en cuando, y cobrarlas. Como en Occidente, más o menos.

Ahora he encontrado mi gurú. Me ha recibido como a un hijo. Me acompaña, me enseña, me transmite todo lo que aprendió. Es un verdadero gurú de la India. Incluso se preocupa si enfermo. Este fin de semana, sin ir más lejos, caí en la cama me enfermé. El me hizo la comida, me cuidó y estuvo todo el tiempo pendiente de mí. Me adoptó como a un hijo. Un verdadero gurú.

Una italiana, Adriana, nos confesaba. Si vienes a la India con mentalidad occidental puedes terminar con una úlcera. Hay que cambiar de chip para venir acá.

Increíble India. En ella, miles de años de historia, miles de místicos gurús que transmitieron grandes enseñanzas y perduran en el tiempo.

Todavía quedan algunos. Si vienes a la India que encuentres no al gurú chanta, si no, como Jordi, a un verdadero gurú. Y si no vienes que lo descubras en el fondo de tu corazón o en donde vives. Y si quieres estar al tanto los logros y grandezas, de este país o las del país en el que estás, cambia, como te invita Adriana, de mentalidad, sino puede que te salga una úlcera.

Darmasala, 15 de enero de 2010

Gumersindo Meiriño

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¡Soy Islam!

¡Soy Islam!

Tengo grabada con fuego la primera vez que escuché la voz de Emilio Galindo y sobre todo, la frase que citó en varias ocasiones ese día: “el Islam me convirtió al cristianismo”.

El profesor que me explicaba las matemáticas de la secundaria repetía insistentemente la misma frase: “la ignorancia es muy atrevida”. Cuando el P. Emilio decía que el Islam le había convertido al cristianismo insistía una y otra vez que muchos hablan de esta religión sin conocimiento, con mucha ignorancia, que la juzgan y no tienen idea de lo que dicen. “Como el Islam es una gran religión que profesan miles de millones de personas, comentaba Galindo, me comprometí a estudiar la realidad del Islam para cuando saliese el tema hablar con conocimiento de causa; es así que, “me convertí” al Islam”.

Como escribía un autor árabe: “El verdadero musulmán, habiendo renunciado a todo asidero doctrinal y a  todo dogmatismo está constantemente aprendiendo a caminar sobre el Abismo y a poner completamente su confianza en el Señor de los mundos, Aquel que lo sustenta todo y que es el entramado mismo de la Realidad… Mi religión en el caso que el dhin (camino) lo sea, sería definible únicamente como sometimiento a Dios y a lo que de Él me llega a través de sus signos y esos signos están en todo lo creado”.

Desde este punto de vista, se entiende al musulmán, tal y como lo manifiesta la misma definición de la palabra “islam”, como el “sometido a Dios, a Alá”. Y estos son los verdaderos cristianos, los verdaderos hindúes, musulmanes o budistas, los que son capaces de vivir de acuerdo a lo que Dios les dicta, amando a los seres humanos y respetando a los demás como hermanos, por encima de dogmas, leyes o presiones de cualquier tipo. En ese sentido el musulmán es un ser libre, al que no se pueden poner los grilletes del miedo o la pusilanimidad.

Por ello no es extraño que de esa raíz del Islam hayan salido personas como Rumi, como Ibn Arabi …, y otros muchos “santos musulmanes” que lucharon contra corriente dentro de su religión porque no eran  comprendidos, no se sometían a hombres y leyes de hombres sino solo a Dios.

En este sentido yo “me convierto en musulmán” porque sin dejar de ser cristiano mi máxima aspiración es poner toda mi vida a disposición de Dios. Desde esa postura es fácil decir que no existe blanco o negro, musulmán, hindú, budista, cristiano o ateo. Solo existe una raza, la de los “Islam”, la de lo sometidos a Dios, la de los hijos de Dios, todos hermanos en un mismo Padre, llamado Dios o Alá …, porque a Dios no se le puede encerrar en un nombre ni en unas ideas.

Como cristiano oro con las palabras de Jesús, “hágase tu voluntad en la tierra como en los cielos“, en ese sentido, también soy un sometido a Dios, también soy “Islam”.

Gumersindo Meiriño

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¡Cambia!

¡Cambia!

Cuando era un niño de ocho o nueve años, mi abuelita me pidió que le llevara un sándwich a un joven que estaba en el campo. Después de hacer el pedido me quedé conversando con él. Me contó que estaba muy mal que tenía dolores de cabeza muy fuertes y observé cómo se levantaba a vomitar y a tomar agua de una fuente cercana. Al regresar a casa le dije a la abuela que el chico estaba muy grave que habría que llamar al médico, y le expliqué todo lo que había observado. La abuela se rió y me dijo de forma concisa: “no te preocupes por él. Eso que tiene se llama “resaca”. Ayer se emborrachó y ahora paga las consecuencias, pero a la tarde ya va a estar mejor. Y mi mente de niño pensó, “si lo pasa tan mal y sufre tanto, ¿Por qué se emborrachó? ¿Y por qué hay personas borrachas? No entiendo cómo hay gente tan rara que quiera sufrir de esa forma.

Han pasado los años y cuantos más cumplo, más real se hace el argumento de aquel pequeño niño. ¿Por qué los seres humanos nos empeñamos en repetir una y otra vez actuaciones que nos hacen daño, que nos dejan mal, que nos hacen sufrir?

 

Un chico de unos veinte años se sienta cara a cara conmigo. Me cuenta su historia de forma abreviada.  Le escucho. Al terminar le pregunto, “¿estás bien así? ¿Eres feliz en la situación en la que vives?” “No, soy muy desgraciado”. El intercambio de palabras es vertiginoso, ninguno de los dos, piensa dos veces lo que dice. “Pues, cámbialo” “Sí, tiene razón pero, ¿hacia dónde? Hacia cualquier lado. Pero eso me puede llevar al precipicio. Y ahora, ¿dónde estás? Se ríe, “sí, en el precipicio”. ¿Por qué estás ahí? Pues no sé. Porque has repetido siempre lo mismo, ves que no da resultado y sigues repitiéndolo. Cambia tu vida, transfórmate, renueva el chip, piensa distinto, actúa distinto, el resultado será… distinto. Ahora bien, piensas desde hace años de la misma forma, actúas igual, los resultados han sido y serán siempre similares. Renuévate, transfórmate. Analiza los resultados, vuelve a sembrar de nuevo semillas distintas….

 

No lo he vuelto a ver porque no existe o, por el contrario, lo miro todos los días porque ese joven, somos todos. Al ser humano le cuesta aprender. El misterio de la vida se encauza en la medida que analizamos lo que hacemos reflexionamos y nos damos cuenta de lo que nos hace sufrir y lo que nos hace disfrutar de la vida. Parece tan sencillo y, sin embargo, muchos, a pesar de la resaca, siguen emborrachándose.

 

Pues bien, si estás mal, si sufres, haz algo nuevo, distinto, hoy, ahora. ¡Cambia!

Para escuchar el audio haz clik en la flecha: http://www.ivoox.com/cambia_md_518507_1.mp3″

 Gumersindo Meiriño

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¡Año Nuevo, lo que tú decidas!


¡Año Nuevo, lo que tú decidas!

El año nuevo trae cosas nuevas. Dice la sabiduría popular, “Año nuevo, vida nueva”.  Y, al mismo tiempo lo de siempre, balance d, revisión de vida, el planteamiento de existencial, la misma pareja, el mismo jefe, la misma casa…

Cuando era adolescente me convocaron a un retiro espiritual para despedir el año. Rodeado de las vides marchitas que se esconden en el invierno con la esperanza de renacer en primavera y dar fruto en el otoño, Alejandro nos dirigió una meditación cuya idea central era cómo despedir el año como cristianos. Nos recordó aquello que le gustaba a Escrivá y que repetía constantemente en sus escritos y charlas: “Año Nuevo, lucha nueva”. Y es lo único que recuerdo porque además era la idea que cada año nos decían en el Seminario cuando se acercaba la mítica fecha del treinta y uno de diciembre y que me parece fantástica para recrear en la mente ahora que el primer decenio del nuevo milenio se ha ido.

“Año nuevo, lucha nueva”. En realidad, por mucho que los medios de comunicación social se empeñen, el día uno de enero será muy similar o igual al veinte de diciembre y al dieciocho de enero de dos mil once. “No hay nada nuevo bajo el sol”, dice el refrán popular. Al que le dolía la muela, le seguirá molestando, seguirá el mismo jefe, la misma cama, la misma familia, el mismo sol, la misma luna, el mismo vecino…., pocas cosas cambiarán, o quizás muchas, pero eso depende de ti.

Lo de afuera no cambiará en gran medida, pero lo que realmente importa, lo que llevas en tu corazón si puede ser transformado. ¡Sí puedes cambiar tu forma de vida! Puedes sonreír cada mañana a tu vecino y saludarlo, salir de tu casa con alegría y entusiasmo, trabajar con ilusión y optimismo. Regresar a tu hogar con una mirada de cariño, apagar la televisión y conversar con tus hijos, ayudarle a terminar las tareas de la escuela, salir de paseo con ellos, dialogar con tu pareja, llamar por teléfono a tus papás, a aquel amigo enfermo que hace tiempo que no ves, …

Hace unos años visité la casa de un enfermo de edad avanzada que vivía en la soledad. Estaba sucia, abandonada, las paredes descoloridas, el olor a humedad y cerrado era intenso. Más tarde la casa fue vendida. Los nuevos dueños me pidieron que la bendijera. Era la misma pero parecía otra, las paredes pintadas, cada cosa en su sitio, flores y plantas naturales, olor a perfume y a limpio, iluminada, acogedora.

Para este año nuevo NO esperes que te cambien de casa, de ciudad, de familia, de trabajo, de jefe, de profesor, de pareja… Durante este año NO te no te emborraches, NO te drogues, NO grites, NO odies, NO te vengues, NO sufras, NO busques milagros, NO tires el tiempo inútilmente, NO maldigas …

Este el Año que que tienes en tus manos, que está delante de ti,  haz propósito concreto de darle una nueva pintura, de airearlo, de llenarlo de ilusión, entusiasmo, alegría, honradez, bendícelo… Este año será lo que tú decidas. Feliz 2011.

Gumersindo Meiriño

Para escuchar el mensaje de Año Nuevo haga clik en este enlace:

http://www.ivoox.com/2011-lo-tu-decidas-audios-mp3_rf_473015_1.html

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