La prueba

La prueba

“Le escribo, para contarle algo que me pasó hace un rato y que lamentablemente me cortó la paz que tenía y no entiendo cómo pudo pasar (o mejor dicho) cómo permití que sucediera…

La cosa es así: fui afianzándome cada día un poquito más en mi fe y hasta notando pequeños cambios de ánimo. Por ejemplo al levantarme a la mañana (con más alegría)

Fui a la Parroquia que tengo cerca, que por suerte tiene una pequeña capillita chiquitita a un costado, con el Santísimo expuesto. Fui y me senté a contarle todo lo que siento y las cosas que pienso y de repente me vino a la mente que le estaba pidiendo y pidiendo cosas a Jesús en lugar de agradecerle o dedicarle oraciones de alabanza, y después me dejé llevar sólo en la contemplación porque la verdad lo que yo sentía era hermoso y no me quería ir. En fin, fue hermoso todo y volví a comulgar y hasta no sentía mi cuerpo de lo liviano que estaba. Estaba feliz. Salí de la misa contento y agradecido.

Cuando salí de la Parroquia y volvía caminando hacia casa, miré el celular y tenía llamadas perdidas… Devolví la llamada a una de las amigas de mi mamá. Esta amiga empezó a preguntar y a cuestionar…., y yo…, “pisé el palito” y tiré por la borda toda la paz que traía de la misa y me puse como una fiera. En el medio de la calle encima, empecé a gritarle todo lo que siento con el tema de la familia. Y el enojo que tengo y un montón de cosas que ni siquiera yo era consciente de que sentía (a nivel reclamo)…. Fue horrible. Y ahora me quedé con una sensación re amarga y desolada por culpa de todo lo sucedido.”la.prueba.meirino.fernandez

Amigo Atilano, nadie sabe hasta qué punto está preparado, ha entendido algo hasta que no lo pone en practica. Jesús decía en el evangelio: “Por sus frutos los conoceréis”.

La llamada de teléfono que te hizo “pisar el palito”, como bien dices, no es más que una prueba. Da gracias por ella, porque te ha ayudado a poner los pies en el suelo y a darte cuenta, a despertar a la realidad. Desde ahí se puede evolucionar mucho más rápido.

La soberbia busca lo extraordinario. Cuando nos sucede algo llamado “extraordinario”, en la vida espiritual, si uno se descuida, deja crecer el orgullo y la soberbia que tienden a levantarse y a devorarnos. Por el contrario, cuando viene la prueba, esta se convierte en una gracia maravillosa que nos ayuda a …, disculpa que insista, a despertar, a poner los pies en el suelo. La prueba te hizo dar un tropezón, te bajó al terreno de la humildad que está más cercana a la normalidad y a lo real.

En el camino espiritual te vas a encontrar las pruebas adecuadas para seguir progresando. para confirmar el crecimiento hay que pasar la prueba.

Tu vivencia se puede resumir de esta forma. Después  de una oración fuerte vino la prueba que hizo brotar algo profundo de su corazón.  Por medio del enojo sacaste esas emociones y sensaciones que tenías escondidas. De esta forma las limpiaste, te desahogaste y dijiste las cosas que llevabas tiempo intentando expresar pero no te atrevías. Limpiaste tu corazón. Esto hace bien a tu alma.

Si analizas con profundidad la experiencia verás que casi todo es positivo. Te dará un fuerte empujón en la evolución paulatina y progresiva de tu vida espiritual y de tu madurez…, un impulso que procede de haber pasado la prueba.

Gumersindo Meiriño Fernández

Escúchelo haciendo clik en este enlace: LA PRUEBA

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