Mi hijo se llamará Zadquiel

“Mi hijo se llamará Zadquiel”

Les transcribo el diálogo con un joven de “veintitantos” años. Alegre, educado…, un joven de hoy.

—Le cuento mi experiencia con el arcángel Zadquiel. Era la primera vez que iba a un taller de teología y de ángeles. Estuve curioso, atento y con ganas de aprender. Me gustó todo pero lo que más me llamó la atención fue al final la meditación dirigida con el arcángel Zadquiel. Fue una experiencia diferente y a la vez impactante. Después de salir del taller me encontré con un amigo. Me preguntó qué tal me había ido. Le conozco muy bien y sé qué le interesó mucho lo que le conté porque  me hizo varias preguntas. El suele escuchar y afirmar con la cabeza, tiene mucha paciencia, pero esta vez estaba ansioso y no me dejaba terminar de hablar, me interrumpía con frecuencia.flor.meirino.fernandez.

—¿Cuántos años tiene tu amigo?

—Uno más que yo, veinticinco. Me preguntó qué sentí en la meditación. No sé si le expliqué bien pero, para que me entendiera le dije que era parecido a fumar marihuana. Eso sí, sin los síntomas que deja el fumar. A parte de ser mucho mejor. Es como elevarse sobre el mundo, pero con paz, con serenidad y con consciencia. Es como alcanzar una especie de éxtasis. Como si saliese de mi cuerpo me recargase de energía y regresara al mundo; y al volver encontrarme mucho mejor.

—¿Meditar igual que fumar marihuana?

—Es una forma de decir. ¿Cómo quería que le explicara lo que sentí en la meditación si mi amigo no lo hizo nunca? Fue maravilloso. Y lo de la marihuana no se preocupe porque ya la he dejado hace años. Tuve una experiencia horrorosa.

—¿Una experiencia?

—Sí fue de terror. Nunca fumé demasiado pero ese día en un concierto de música se ve que me pasé o que la dosis estaba muy fuerte. El caso es que hice cosas que ni recuerdo y otras que no quería hacer. Era como si alguien me obligase a actuar. Los actos no eran míos.

—¿Y qué tiene que ver eso con la meditación?

—Nada, nada. Ya le dije que era para explicarle a mi amigo que no tiene ni idea de esto de meditar y le sirviera de referencia. Con la marihuana es como si flotaras en otro mundo pero luego te pesa el cuerpo, la cabeza, la vida sigue ahí y tú estás más perdido. Vuelves a lo cotidiana aturdido, mareado…

En la meditación, es muy diferente, sientes como un relax, una tranquilidad a tu mente, una paz en el corazón…, que incluso luego lo llevas contigo al salir de meditar. No soy ingenuo, no es una evasión y sé que no me va a resolver los problemas, pero sí que me da fuerza para mis luchas, sí me ayuda a volver a la realidad de forma más consciente. ¿Me entiende?

¡Ah! Y lo que tengo más claro de todo es que mi hijo se va a llamar Zadquiel.

—Sí, te entiendo, ¿vas a tener un  hijo? ¿tu novia está embarazada?

—No, pero cuando lo tenga, si es que llego a tenerlo, se llamará Zadquiel.

Gumersindo  Meiriño  Fernández

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Basilio

Basilio

(In memoriam de Basilio Hazman)

Tenía ochenta y tres años. Vivía en una pequeña ciudad del Chaco. Desde hace varias decenas convivía con un tumor maligno que le habían diagnosticado como mortal. Los años pasaron, el cáncer decidió pararse y él llevó una vida normal. Tan normal que uno de sus disgustos, ocasionados por la edad y el desgaste físico, fue tener que dejar, los últimos meses de su vida, una de sus compañeras inseparables, la bicicleta. Su esposa venía desde hacía algunos años insistiendo en que, a su edad, no podía andar en la bicicleta, que era muy peligroso, que había muchos autos, que ella no se quedaba tranquila. Una de las últimas conversaciones que tuve con ella me pidió, —“por favor, dígale usted que no ande más en bicicleta, a usted le hará caso, me preocupa mucho”—. Yo, no sé si hice bien o mal, pero olvidé ese tema aunque hablamos bastante rato. Porque Basilio era vital, alegre, dinámico, curioso …. Conversamos de tantas cosas. Entre ellas del Reiki.basilio

Basilio era sencillo, llevaba muchos años “jubilado”. Cuando le diagnosticaron el tumor irreversible, siendo todavía joven, se negó a esperar que le enfermedad avanzara así no más. Buscó alternativas. Fue como llegó al Reiki. Hizo varios cursos. Se sintió mucho mejor y siempre atribuyó su recuperación a esta técnica, sumado a su oración, a su cariño a la Virgen, a sus prácticas religiosas en la iglesia católica. Desde ese momento utilizó el argumento de sentido común que ya no lo abandonó jamás: —“Padre Gumer, si a mí me ayudó, pensé que podía beneficiarle a otros, fue así como hice la maestría en Buenos Aires. Desde entonces doy cursos de reiki a personas individuales, a grupos pequeños…, no sería agradecido con Dios, con el don de la salud que me regaló, si no compartiera con otros el medio que él utilizó para sanarme”.

Cuando supo que un sacerdote había escrito un libro sobre Reiki Crístico investigó hasta poder conocerlo. Desde entonces estuvimos en contacto. Un buen día recibí una llamada suya. Me leyó un folleto que habían escrito algunos eclesiásticos  de la zona en la que vivía en contra del Reiki. Al terminar de leerlo me dijo que no iba a entrar en polémicas con nadie. No era quién para juzgar ni criticar. El seguiría haciendo su camino espiritual. No iba a dejar la iglesia, ni sus oraciones a la Virgencita, ni su Misa…, “ni tampoco de enseñar Reiki “porque Dios nos regaló el don de la libertad. Yo me siento libre y agradecido a Dios, decía, por los años que me ha regalado y lo comparto con los demás”.

Hace unas semanas se fue al encuentro del Dios Libertad, del Dios Papá-Mamá. Unos meses antes se había ido su esposa, su compañera de siempre. Y ahora lo veo allá arriba, subido a la bicicleta, grandote, vital, alegre, sonriente, reflexivo, dialogando con sus amigos de todo lo divino y humano, con paz y libertad.

Desde aquí abajo, un abrazo, amigo Basilio.

Gumersindo  Meiriño  Fernández

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El fracaso

EL  FRACASO

Tiene veinte años. Su mirada es limpia, de niño, con alguna picaresca propia de su tierna edad. Pero, como suelen decir, esto de la juventud y la inexperiencia es “una enfermedad” que se cura con el tiempo. Arnaldo es la primera vez que ejercita su profesión. Pone manos en la masa y empieza con mucha ilusión que intenta esconder detrás de su timidez y de su corta edad. Pero empieza. Reparte los pedidos. El mismo se da cuenta de que no va. Pone el corazón, toda su voluntad, se levanta temprano, se esfuerza, toda la familia “le echa una mano”. Agotado, un poco triste termina su labor porque no le ha salida nada bien. Agotado y triste se lava las manos y se encierra en su habitación…, mientras escucha una voz queda en su mente, “esto es un fracaso, no sirvo para nada”.

fracaso.meirino.gumer

Hace unos años un compositor italiano estrenaba su gran obra de ópera. Años de trabajo, de coordinación, de noches sin dormir, de esfuerzos, luchas, sacrificios…, en el primer acto aplausos, en el segundo acto, risas, burlas, en el tercer acto, su obra que era una tragedia que debía mover a las lágrimas por el drama que se representaba se convirtió en un montón de burlas, risas y carcajadas.  Todos sufren el escarnio el director de la orquesta, los actores, el compositor…, un rotundo fracaso. Años más tarde esta ópera se convierte en un éxito, ahora mismo en  una de las más prestigiosas de la historia, la número uno en representaciones en todo el mundo. Es La Traviata, de Guiuseppe Verdi.

Le miro a Arnaldo y me gustaría contarle la historia de La Traviata, la de Hellen Keller, la del “ángel rubio”…, ¿que quiénes son estas personas?

Son personas normales que se levantaron, que una y otra vez lucharon por salir adelante, aunque sus primeros pasos, por circunstancias de la vida, o por motivos de su propio aprendizaje fueron un fracaso . Un fracaso que, gracias a su tenacidad, su ilusión, su fe, se convirtió en un éxito dejando escritas páginas hermosas en la historia de la humanidad.

Hace unos años llegaba de Inglaterra un joven indio a su patria original. Recién estrenaba su título de abogado. En los primeros pleitos que defendió se le trababa la lengua, le temblaban las piernas …., varios de sus primeros juicios fueron un fracaso total. Años más tarde se plantaba delante del Congreso para pedir la liberación de su país, le golpeaban, le apaleaban, le metieron en la cárcel.., el nunca levantó un dedo contra nadie. Es el padre de la nación India: Gandhi.

Miro a los ojos a Arnaldo. Da la impresión de que tiene ganas de llorar, que no sabe qué hacer, que no cree que haya elegido el mejor camino, que es un perezoso, un inútil… y le digo con la mirada: —Arnaldo, amigo, te parecerá loco pero es la verdad. Hay cosas como la humildad, la necesidad de esfuerzo, la paciencia, la tenacidad, la confianza en Dios… que se aprenden mucho mejor y más fácil cuando en nuestra vida no todo son éxitos. Si todo es fácil y cómodo la persona se aburguesa, se acomoda, como decimos aquí en la Argentina, “se achancha”. Por eso, hay que agradecer que en los primeros pasos esté presente ese gran maestro que no nos gusta tener al lado, ese maestro duro, implacable y, en ocasiones cruel que es el único que es capaz de enseñarnos “los secretos escondidos de la felicidad y el éxito”, ese maestro llamado: fracaso.

Gumersindo Meiriño Fernández

Escúchalo haciendo clik  aquí:  EL  FRACASO

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Dios habla a través de los hijos

“Dios puede hablar hasta a través de los hijos”, señalan.

El doctor en teología y ex sacerdote Gumersindo Meiriño considera que el mundo actual plantea una velocidad y un materialismo que lleva a la persona a la angustia, impidiéndole saciar sus necesidades espirituales. Advierte, incluso que “Dios es esencialmente comunicación y habla de muchas maneras. Inclusive a través de los hijos, porque éstos también enseñan a su padres. Lo que sucede es que los adultos solemos ser soberbios y nos negamos a escucharlos”….

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Noticias del6

Vea los vídeos:

Dios habla a través de los hijos:

http://youtu.be/yFfPrEXXXN8

¿Cuál es la verdadera religión?

http://youtu.be/Ej3foe9cmoM

Meiriño, oriundo de Osera, Galicia, España, vive en la actualidad en Santo Tomé, aunque sigue conservando una residencia en su lugar natal al que viaja regularmente. Llegó a Posadas a presentar su último libro “De la angustia a la Paz” y acordar reuniones con personas que buscan una asistencia espiritual.

“Sigo haciendo lo mismo que hacía cuando era sacerdote –algo que nunca dejaré de ser- pero ya no oficio misa y estoy fuera de la estructura. Pero continúo como misionero, dando el mensaje de Jesús, de la paz. Intento transmitir lo que aprendí desde los 10 años de edad en cuanto a religiosidad, teología, espiritualidad, mística”, indicó en una entrevista exclusiva con el periodista Jorge Kurrle en el programa Seis Páginas de Canal 6, que se emite también por las señales de los Canales 5 y 65 de Cable Visión.

“Sólo cambié de corbata”, bromea este teólogo que hoy está casado y que continúa escribiendo obras de espiritualidad como lo hacía cuando era sacerdote. Señala que “Dios se abre al corazón de quien se le acerca, aunque por nuestras limitaciones como personas nunca vamos a llegar a conocerlo en su totalidad”. Pero señala que “se puede llegar a Dios por distintos caminos, no podemos ubicarlo en una única religión afirmando que ésta es la auténtica. Una persona me decía que lo había encontrado tras ser asistido por un pastor evangélico. Y yo le contesté, ‘bendito sea dios, porque siempre se manifiesta”. Indicó que “muchas veces los ateos tienen razón, porque le hemos presentado a un Dios que no es creíble”.

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La prueba

La prueba

“Le escribo, para contarle algo que me pasó hace un rato y que lamentablemente me cortó la paz que tenía y no entiendo cómo pudo pasar (o mejor dicho) cómo permití que sucediera…

La cosa es así: fui afianzándome cada día un poquito más en mi fe y hasta notando pequeños cambios de ánimo. Por ejemplo al levantarme a la mañana (con más alegría)

Fui a la Parroquia que tengo cerca, que por suerte tiene una pequeña capillita chiquitita a un costado, con el Santísimo expuesto. Fui y me senté a contarle todo lo que siento y las cosas que pienso y de repente me vino a la mente que le estaba pidiendo y pidiendo cosas a Jesús en lugar de agradecerle o dedicarle oraciones de alabanza, y después me dejé llevar sólo en la contemplación porque la verdad lo que yo sentía era hermoso y no me quería ir. En fin, fue hermoso todo y volví a comulgar y hasta no sentía mi cuerpo de lo liviano que estaba. Estaba feliz. Salí de la misa contento y agradecido.

Cuando salí de la Parroquia y volvía caminando hacia casa, miré el celular y tenía llamadas perdidas… Devolví la llamada a una de las amigas de mi mamá. Esta amiga empezó a preguntar y a cuestionar…., y yo…, “pisé el palito” y tiré por la borda toda la paz que traía de la misa y me puse como una fiera. En el medio de la calle encima, empecé a gritarle todo lo que siento con el tema de la familia. Y el enojo que tengo y un montón de cosas que ni siquiera yo era consciente de que sentía (a nivel reclamo)…. Fue horrible. Y ahora me quedé con una sensación re amarga y desolada por culpa de todo lo sucedido.”la.prueba.meirino.fernandez

Amigo Atilano, nadie sabe hasta qué punto está preparado, ha entendido algo hasta que no lo pone en practica. Jesús decía en el evangelio: “Por sus frutos los conoceréis”.

La llamada de teléfono que te hizo “pisar el palito”, como bien dices, no es más que una prueba. Da gracias por ella, porque te ha ayudado a poner los pies en el suelo y a darte cuenta, a despertar a la realidad. Desde ahí se puede evolucionar mucho más rápido.

La soberbia busca lo extraordinario. Cuando nos sucede algo llamado “extraordinario”, en la vida espiritual, si uno se descuida, deja crecer el orgullo y la soberbia que tienden a levantarse y a devorarnos. Por el contrario, cuando viene la prueba, esta se convierte en una gracia maravillosa que nos ayuda a …, disculpa que insista, a despertar, a poner los pies en el suelo. La prueba te hizo dar un tropezón, te bajó al terreno de la humildad que está más cercana a la normalidad y a lo real.

En el camino espiritual te vas a encontrar las pruebas adecuadas para seguir progresando. para confirmar el crecimiento hay que pasar la prueba.

Tu vivencia se puede resumir de esta forma. Después  de una oración fuerte vino la prueba que hizo brotar algo profundo de su corazón.  Por medio del enojo sacaste esas emociones y sensaciones que tenías escondidas. De esta forma las limpiaste, te desahogaste y dijiste las cosas que llevabas tiempo intentando expresar pero no te atrevías. Limpiaste tu corazón. Esto hace bien a tu alma.

Si analizas con profundidad la experiencia verás que casi todo es positivo. Te dará un fuerte empujón en la evolución paulatina y progresiva de tu vida espiritual y de tu madurez…, un impulso que procede de haber pasado la prueba.

Gumersindo Meiriño Fernández

Escúchelo haciendo clik en este enlace: LA PRUEBA

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