La paz y el silencio de Montecassino, Italia

gumer.meirino.montecassinoDel silencio y Montecassino

Cuando llegamos  a Cassino, el tiempo se calmó, el reloj empezó a avanzar más lentamente. Antes de llegar a esta localidad, camino del sur de Italia, en las calles de Roma nos habíamos tropezado, cara a cara con miles de personas de múltiples países, luego saludamos a otro  número incontable en la estación de trenes y bus, llamada Termini.

En Cassino todo es más tranquilo. Lo primero que vi fue una fuente vetusta adorna por lindos líquenes verdes que la envolvían haciéndola mágica,  de cuento. Un poco antes, en una pequeña capilla, la imagen del Padre Pío observa y bendice a todos los que llegan en el tren. Muy amablemente el empleado nos facilita los horarios y el lugar en que pasan los autobuses que  suben a Montecassino. Toca esperar, por lo que nos sentamos, pacientes, al lado de una familia alemana, mientras los niños intentaban encestar en el cubo de basura distintos objetos.

A la hora prevista, ni un minuto arriba ni un minuto abajo, apareció un autobús azul. Poco a poco subimos los ocho kilómetros que nos separan hasta la cumbre del monte, sorteando curvas y contracurvas. Cada pendiente nos ofrecía un espectáculo lleno de paisajes y de árboles. Al ritmo de las múltiples vueltas llegamos a la cima, donde nos esperaba la imagen de San Benito.

Aquí fundó el santo varón su primera abadía, aquí está la cuna de gran parte de los monasterios cristianos, aquí enseñó y practicó por primera vez, la famosa regla de San Benito. Aquí el tan conocido “ora et labora” se puso en práctica de forma concreta y precisa bajo la mirada de Benito.

Montecassino es un remanso de paz. A pesar de que los visitantes son decenas, se siente el aire del espíritu. Me siento en un banco en el rincón de uno de los patios, cercano al templo. Escucho las dulces melodías del gregoriano adornadas por el piar de algunos pájaros. Sueño y veo a San Benito, dulce, cercano, cariñoso rodeado de un grupo de hombres. Cantan en una pequeña cueva, luego leen la Biblia, escuchan las enseñanzas de Benito, más tarde salen a trabajar a la huerta, comen los frutos de su trabajo. Cantan, se mueven en silencio, en paz, con armonía. El viento ronca fuerte cuando me tocan en el hombro y descubro al monje Carlomagno, que me comenta: — Mi dialecto es el español. De niño, además del idioma oficial de Italia, en nuestra región se hablaba un dialecto que era el castellano, mi segunda lengua”. Hablo largo y tendido con el Hermano Carlomagno, un monje agradable sencillo, franco, sin vueltas.

De regreso a Roma me vuelvo a encontrar con poco espacio para el cielo, muchas personas corriendo, apresuradas. Roma es hermosa, pero ya empiezo a echar de menos el canto de los pájaros, el “ora et labora”  del gran San Benito, la paz y el silencio de  Montecassino

Montecassino, abadía de San Benito, Octubre 2013

Gumersindo Meiriño Fernández

***

Gracias por su visita

Para ir a la página de inicio haga clik en la siguiente imagen:

Anuncios

El “Dios no conocido”. Desde Atenas, Grecia

En el areópago de AtenasEl “Dios no conocido”

En Atenas subiendo hacia la Acrópolis nos encontramos con el Areópago. Es una gran roca escarpada situada entre el Ágora y la Acrópolis. Subidos al Areópago se domina con la vista gran parte de la  capital de Grecia y hacia el otro lado se divisan las grandes columnas del Partenón y la excelsa Acrópolis.

Un grupo de filósofos griegos ávidos de nuevos conocimientos quieren escuchar a Pablo y sus teorías renovadas. Por eso le invitaron a debatirlas y exponerlas en público. El lugar más adecuado para ello, el sitio donde se exponían las nuevas ideas era el areópago.

Ayer mientras paseábamos delante la montaña del Areópago, llegaron tres personas. Una de ellas de raza negra con la Biblia en la mano, mientras los acompañantes se distanciaban él se fue a la zona  donde se dice que Pablo leyó el pasaje de los Hechos de los Apóstoles (17, 10 ss) y habló un rato sobre este acontecimiento en lengua griega.

Pablo disertó en el Areópago del “Dios no conocido”, del “Dios que no habita en los santuarios construidos por manos humanas”.

areopago.atenas.meirino

Los atenienses, como los seres humanos de todos los tiempos, tenían sus ideas, sus conceptos de Dios. Cuanto más estudiaban y mayor era su cultura, la idea era más elaborada, mejor creían conocer a Dios, la religión, los secretos escondidos a los demás seres humanos. Pues bien, Pablo nos despierta a una nueva forma de pensar sobre la divinidad. Dios es “no conocido”, no se le puede conocer, no se le puede encerrar en cuatro conceptos o ideas por muy bien elaboradas que estén, ni se le puede “enclaustrar” entre las cuatro paredes de un templo, por muy hermoso que sea a los ojos humanos. La persona es buscadora incansable de la verdad, del bien, de la bondad, de la belleza pero no la encontrarán sino en su interior, pues, como dijo Pablo en ese precioso discurso a los filósofos atenienses, “en Él vivimos, nos movemos y existimos”.

Dios no necesita proselitismos porque, como escucharon los filósofos griegos en el Areópago, “Dios no es servido por manos humanas como si de algo estuviera necesitado”.

Pienso en esto mientras escucho al pastor de raza negra hablando en el mismo lugar que Pablo. Hay que resucitar al “Dios no conocido” que vive en nuestro corazón, romper las corazas de tantos años de ideas y escritos de mentes brillantes para amar a Dios en la vida, en los ojos del hermano que está a nuestro lado, en la naturaleza, en el canto del viento, en el de los pájaros, en la voz de los seres humanos, en… la vida.

Pablo respetó las creencias de los griegos no impuso sus ideas ni se mostró dogmático, solo propuso ante los demás dioses griegos, otro más, el “Dios no conocido”.

Atenas, Octubre 2013

Gumersindo Meiriño Fernández

Lealo también en el enlace:

htm/www.radiocataratas.com/noticia_22719.htm

***

Gracias por su visita

Para ir a la página de inicio haga clik en la siguiente imagen:

La teología en la sociedad actual. Θεολογία στη σημερινή κοινωνία. Atenas, Grecia

Sitio Oficial GICEM

teologia.atenas.grecia

***

Gracias por su visita

Para volver a la página de inicio haga clik en la siguiente imagen:

Ver la entrada original

Nuevo ateísmo, nueva teología, Nuovo ateismo, nuova teologia, Roma, Italia

Sitio Oficial GICEM

teologia.Roma. Italia

***

Gracias por su visita

Para volver a la página de inicio haga clik en la siguiente imagen:

Ver la entrada original

Nuevas formas de Teología. Νέες μορφές θεολογίας, Creta, Grecia

Sitio Oficial GICEM

teologia.creta.grecia

***

Gracias por su visita

Para volver a la página de inicio haga clik en la siguiente imagen:

 

Ver la entrada original

La fe en el siglo XXI. Girona. España

Sitio Oficial GICEM

teologia.girona.españa

***

Gracias por su visita

Para volver a la página de inicio haga clik en la siguiente imagen:

Ver la entrada original

Hablan de la risoterapia como método de sanación

Hablan  de  la  risoterapia  como  método  de  sanación

Recuerdan los inicios con el médico Pacht Adams y señalan que en la actualidad ese método de sanación está integrado en la “sanación cuántica”. Dan cuenta de sus experiencias Gumersindo Meiriño, señalando que se ha extendido en todo el mundo, y el doctor Roland Schutbach, así como Cristina Fleur de Lys.
***
siga leyendo haciendo clik en este enlace:
***
O mira el vídeo:
***

***

Gracias por su visita

Para ir a la página de inicio haga clik en la siguiente imagen: