Lo propio del Islam

¿Quieres saber algo del islam?

Te presento a un amigo. Es el Padre Emilio Galindo Aguilar, lleva toda la vida, como sacerdote blanco, trabajando en las relaciones entre Islam y el Cristianismo.

De forma humana, teológica y asequible resume aquí,lo más propio de la espiritualidad del Islam.

Darek-Nyumba

De Oriente a Occidente: Los cristianos predican el amor a los enemigos, ¿qué es lo  propio del Islam?

     No quiero entrar aquí, ahora, a tratar de la originalidad de ese mandamiento del amor a los enemigos, del que los cristianos hacen gala y se atribuyen como si fuese una originalidad suya, pues cientos de años antes de Cristo lo encontramos en los Libros Vedas, como declaraba el Prof. Raimundo Panikkar y después proclamaron, entre otros, los sufíes musulmanes. Me limito aquí al poeta y sufí turco Yunus Emre (1238-1320) cuando proclama: “El odio es nuestro único enemigo. Para nosotros el mundo entero es Uno. No estoy en la tierra para sembrar la guerra ni la enemistad. El amor es la misión y la vocación de toda la vida. Que una única palabra pare la guerra: Ama y se amado”…

     Y es normal: Dios es amor y sus iconos…

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Las dos experiencias

dos.experiencias. gumer.meirinoLas dos experiencias

El otro día me preguntaba un amigo por qué había escrito un libro sobre los salmos. Le dije que brotó esencialmente de dos experiencias. Una experiencia personal íntima. Y la otra de la experiencia ajena.

Nací a escasos metros de un convento cisterciense, monjes de clausura. Allí escuché, aburrido de niño, asombrado de adolescente, agradecido a Dios de sacerdote por el don recibido, los cantos gregorianos que empapaban los distintos salmos de la Biblia. A lo que hay que sumar los años de niñez, adolescencia, juventud que pasé en el Seminario, en total quince, en los que todos los días rezábamos y cantábamos los salmos. Esta es la experiencia personal

Luego vino el ministerio sacerdotal. Recibiendo personas en dirección espiritual empecé a sugerirles que rezaran alguno de los salmos. Ellos me contaron lo mucho que le habían ayudado rezar determinados salmos. Esta la experiencia ajena.

Es que la sabiduría humana, a aparte de los conocimientos muchos o pocos, nace de la experiencia o si no, no es verdadera sabiduría o, al menos, le falta un condimento importante.

Me cuenta un amigo: – “Tengo sentimientos encontrados”. “¿Motivo?” Le contesto. El me responde: “Porque mi señora tiene un grave conflicto en su familia. Eso me duele, no sé cómo ayudarla, porque sufre mucho. Pero, por otro, tengo ganas de darle unas “trompadas”, perdone la expresión. ” ¿Motivo?” Le pregunto. “No la entiendo. A veces dice cosas con tanta lógica, tan coherentes que me deja sorprendido. Pero mucho más me deja con la boca abierta cuando luego hace todo lo contrario a lo que tan sabiamente había hablado”.

“Amigo mío,  contesto, son cosas de la vida que se solucionan con experiencia. Conocí a Andrés, joven deportista, fútbol, básquet…, que se reía de uno de los profesores, Aquilino, más de veinte años mayor, que practicaba ciclismo y tenis. Le solía decir, “por mucha técnica que tengas te muevo en la cancha de tenis y termino ganándote”. Lo mismo con la bici, “si me prestan una bici te paso fácilmente,  ya eres mayor para estas cosas”.  El fin de semana jugaron un partido de tenis, Aquilino terminó aburrido porque Andrés, el joven deportista soberbio, no le devolvía ni una pelota.  Este se quiso vengar y le retó a una subida en bici a una montaña. El joven terminó subiendo con la bici en la mano mientras Aquilino le estaba esperando en la cresta de la montaña”.

-“Pero no todo se puede experimentar”, me rebate. “Cierto”, respondo. “Pero hay un ingrediente de la verdad, de la sabiduría que tiene que ver con la experiencia. Esta puede ser en la propia carne, pero también aprendiendo de lo que ves, oyes, hueles, tocas, saboreas.  En una excursión con niños, uno de ellos se metió entre unos matorrales y se cayó en un pozo. No se lastimó pero nos dio a todos un buen susto. Los demás aprendimos, por experiencia ajena, que no se debía pasar por entre esos matorrales porque había un hoyo enorme y peligroso”.

Tanto si es en tu cabeza, como en la del vecino es bueno tener en cuenta que se aprende mucho, tanto de la experiencia propia, como de la ajena, de las dos experiencias.

Gumersindo  Meiriño

Plantas de invernadero

pajaro.arbolPlantas de invernadero

Las manzanas de la finca de mi padre a veces maduran y a veces no. Algunos años los manzanos se llena de frutas y otros no. Suelen tener como inquilinos habituales en su interior a unos hambrientos gusanitos y suelen estar adornadas, cuando maduran bien, por unos agujeros hechos por los felices pajaritos que las picotean . Pero saben a manzana, huelen a manzana, …Son criadas en medio de heladas, fríos y calores.

Las manzanas del supermercado tienen un lindo color, son todas iguales, hermosas a la vista, nunca tienen el gusanito dentro, ni las picaduras de los pájaros, siempre hay cientos apiladas …, pero saben a plástico, no tienen olor, ni sabor a manzana …. Son criadas en invernadero.

Parece que alguna de las generaciones de personas con las que nos toca convivir proceden de criaderos, de invernadero.

Este diálogo es real. Son las nueve y veinte de la mañana de un día de verano. Lorenzo, que tiene veinticuatro años había quedado a las nueve de la mañana de enviar un mensaje avisando para empezar un trabajo en equipo online. Alberto, el compañero, le manda un mensaje por el famoso whatsapp. “¿Te levantaste ya?” A los dos minutos se escucha un pitido, el amigo lee la respuesta: “Sí, ya me conecto”. Pasan varios minutos de silencio. Alberto le envía un nuevo whatsapp: “¿Ehhhh…., estás ahí?….”  A escasos segundos llega la respuesta, que suena como un lloro en plena guerra mundial: “¡Cómo cuesta levantarse!”.

Podría ser un cuento, pero no lo es. Es real. Cierto número de jóvenes de hoy, que rondan los veintitantos, son cada vez más parecidos a las frutas de invernadero. Por fuera, buenos, simpáticos, agradables, vicios los justos, no son demasiado rebeldes…, pero luego les falta el contacto con la vida, los fríos, las heladas, los calores. Han vivido bajo las alas de unos padres o abuelos que se han preocupado por darles de todo, abundante comida, ropa de marca, buenos colegios, …, pero se olvidaron que las personas nos movemos y existimos si nos educan y ponemos en marcha la inteligencia y, sobre todo, la voluntad. Si estos dos motores del ser humano no funcionan podemos lustrarnos, aparentar, movernos…, pero no dejamos de parecernos a seres de otra especie que viven para comer, procrear, dormir y despertar al otro día cuando el instinto lo determine. Incluso estos últimos, los animales, tienen más vida porque les mueve el instinto.

Al ser humano o le mueve la inteligencia y la voluntad o no lo mueve nada ni nadie, como dicen en Argentina de forma magistral, “se achancha”

Lo bueno y real de la juventud es que aún le queda un “tiempito”. La vida le espera y todavía puede levantarse. Algunos lo han hecho, a tiempo, otros …

Al poco rato entra otro whatsapp en el teléfono de Alberto: “Espérame un minuto que ya me levanto”.

Gumersindo Meiriño

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El gorrión y el águila

gumer,meirino.aguilaEl gorrión y el águila

Ofelia, la persona que inspiró el artículo de la semana pasada, respondió:

“¡Hace tantos años que nadie me llamaba Águila!  El águila ha sido siempre mi animal favorito. De niña y adolescente forme parte de un grupo scout católico, mi tótem era águila y mi nombre  águila Ofelia, por eso usé  ese nombre en alguna ocasión.

Siempre me causó fascinación poder volar, elevarme en el aire y verlo todo desde arriba. De niña y joven a menudo volaba en sueños y me resultaba una sensación muy agradable. Debe ser que me he hecho ya muy, muy mayor, que hace mucho, mucho tiempo, que no vuelo en sueños, ni siquiera recuerdo normalmente lo que sueño. Durante las muchísimas horas que he dedicado al patinaje artístico, lo que más me gustaba era la sensación del viento en la cara cuando me deslizaba, saltaba o hacía piruetas a mucha velocidad”.

El universo, la naturaleza tiene un orden. Viene el otoño, se caen las hojas, en la primavera se siembra, en el verano se cosecha y en el invierno, con el frío, todo se recoge hacia el interior, en una especia de letargo. Cada jornada tiene noche y  día. El ser humano inmerso en medio del universo, formando parte de él, también o se mueve de acuerdo a un orden o se autoflagela.

El águila Ofelia quiere volar porque va en la naturaleza de la persona. Si no surca con sus alas los aires de la espiritualidad es como un invierno sin frío o una primavera sin flores. El ser humano ha de volar, como dicen en Argentina, “sí o sí”. Ha nacido para alcanzar altas cumbres, sueños elevados, para sentir en su cara la sensación fascinante del viento, para que su alma vibre a tanta altura que como decía el gran místico Juan de la Cruz,  “volé tan alto, tan alto, que le di a la caza alcance”.

Un día hablaba de esto con un chico joven que me miró con cara de asombro como diciendo, “¡qué iluso, eso solo existen en los cuentos”. Me vino a la memoria la cita de otro escritor conocido, llamado Escrivá, que decía que se sentía como gorrión que fue arrebatado por un águila y que ésta al llegar a las altas cumbres suelta al gorrión y le dice, “ahora vuela”.

Los seres humanos somos águilas, nacidos para metas altas, porque tenemos lo más valioso de lo que se conoce aquí en el planeta tierra, la inteligencia, la voluntad, el espíritu.  Lo material, la codicia, la avaricia, la envidia, la pereza… son cosas del barro.  La alegría, la generosidad, la amabilidad, la cordialidad, el optimismo …son de los que vuelan.

Pero si alguna vez te sientes gorrión, no temas, agárrate de los brazos de tu Padre Dios, de las águilas que Él puso a tu lado, y vuela alto, alto…

Gumersindo Meiriño

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