El mejor tesoro

El  mejor  tesoro

Como dice el refranero popular “la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida”. Una de ellas fue enterarme de que hay personas que se dedican a descubrir y desenterrar tesoros. No estoy pensando en la leyenda de “el dorado” tan famosa, si no en algunas personas que hoy, siglo XXI de nuestra era,  viven y comen de investigar dónde están aquellas monedas y tesoros que los antiguos han escondido bajo tierra, en las casas, en los terrenos…, y no solo personas si no que han inventado unos aparatos especiales y, que, me dice el que cortésmente me cuenta su experiencia, “no son nada baratos”.

Dejando de lado estos tesoros de platas, joyas, oros… que los antiguos han escondido en los más recónditos lugares, tengo para mí que hay un tesoro que está a nuestro alcance, al lado, sin necesidad de “especialistas” ni “aparatos” que nos muestren dónde encontrarlo y que, sin embargo, a veces, descuidamos y enterramos en el mundo del olvido. Se trata del tesoro de la amistad. Otra vez recurro al refranero popular que dice, “quien encuentra un amigo, encuentra un tesoro”, “el mejor tesoro es un amigo”, “la amistad es un tesoro que Dios regala”…

Los nuevos caminos que recorro con mi esposa nos hizo desembarcar hace unos días en México, un país maravilloso, místico, acogedor y alegre. Visitamos León, Silao, Guanajuato, Campeche, Ciudad del Carmen, Mérida, Cancún, Isla Mujeres, México DF, las culturas mayas de Chichén Itzá, Teotihuacán…, y, ¡cómo no!, Puebla de Zaragoza, la querida Ciudad de los Ángeles que nos ha testificado de forma clara y palpable que los mejores tesoros no son el oro ni la plata si no la verdadera amistad y que “el que más da, más recibe”. Y lo digo no por los bienes materiales que se pueden compartir y dar si no por el cariño, la amabilidad, el afecto… ¡cuánto más damos más recibimos! Y, en este sentido, me siento multimillonario porque hemos recibido el cariño y la atención de nuestros queridos amigos de Puebla y de México. Además de la afabilidad y la dedicación de los que ya conocíamos se sumó a los que hemos conocido durante esos días.

Nos despedimos en la estación de autobuses de Puebla. Subimos al “bus” que descansa con el motor en marcha unos minutos en el recinto cerrado, esperando que dé la hora de partida. Al salir el “bus” gira a la derecha y a los pocos metros en la calle vemos el auto blanco de nuestros amigos Manolo y Santiago que esperaban, de pie, para despedirnos. Con los brazos en alto los saludamos en señal de un “hasta luego”.

Mientras el autobús sigue su rumbo a México DF, mi corazón se conmueve y canta suavemente que también en el siglo XXI, la amistad es el mejor tesoro.

Gumersindo Meiriño

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Sebastián de Aparicio. Puebla. México

Presentación del libro

San Sebastián de Aparicio

De Empresario a Santo

Sebastián de Aparicio una historia real

Autores:

P. José Isorna OFM

Dr. Gumersindo Meiriño

  

Presentación del Acto

Párroco de Nuestra Señora del Destierro

Lic. Aldo Roberto Rivero Pastor

Arqu. Rafael Barquero Díaz de Barriga

Disertante:

Dr. Gumersindo Meiriño

Lugar:

Parroquia de Nuestra Señora del Destierro

Municipio de San Sebastián de Aparicio Puebla México

Puebla. México

Martes 10 de abril de 2012

A las 17: 00 horas

Entrada Libre

Para cualquier información adicional escribir a:

editorialdeorienteaoccidente@gmail.com

 www.editorialdeorienteaoccidente.com

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Desde el Cerro del Cubilete, México, ¡Felices Pascuas!

Desde el Cerro del Cubilete (México) ¡Felices Pascuas!

Pocas veces en el universo, sobre todo en el hemisferio que nos toca vivir,  se da el ambiente de espiritualidad que se da en la Semana Santa.

Es la semana del Amor que se vive desde el sacrificio, la renuncia, la humillación…,pero también y, sobre todo, desde la gloria y el triunfo de Cristo Resucitado. Espinas y rosas van juntas. No hay rosas sin espinas. El Amor bello y de suave olor como las rosas lleva consigo las espinas que apenas lastiman porque el Amor es más fuerte que todo lo demás. Cristo Resucitado demuestra una vez más que el Amor es el que triunfa.

La Semana Santa es la Semana del Amor.

Les dejo el testimonio de un joven mexicano, Enrique Mendoza,  que nos habla de sus vivencias y de su visión de  la Visita del Papa y resume mirando al Cerro del Cubilete, corazón de México estas dos perspectivas de la semana santa las espinas y la gloria.

Es extraordinario que Benedicto XVI haya elegido el Cerro del Cubilete como el lugar central de su visita a México. El Cerro del Cubiletees un lugar muy especial para mí. Es un lugar al que he peregrinado más de diez veces en mi vida, junto con miles de jóvenes provenientes de todo México. Es el corazón de nuestro país, desde un punto de vista geográfico pero también espiritual (sólo después del Tepeyac, donde se apareció la Guadalupana). Pues bien, éste es el lugar que nuestro querido Papa Benedicto como punto culminante de su visita a nuestro país, la gran Misa multitudinaria a la que tuve el privilegio de asistir. El ambiente de alegría y celebración en el Parque Bicentenario fue tan impresionante como la solemnidad y respeto con la que se vivió la Sagrada Eucaristía. En un mismo panorama se veía el Cristo Rey del Cerro del Cubilete y a su representante en la tierra—¡en nuestra propia tierra mexicana!

Pero lo más importante es el mensaje que el Papa nos vino a dejar: “El reinado de Cristo no consiste en el poder para someter a los demás por la fuerza o la violencia. Se funda en un poder más grande que gana los corazones: el amor de Dios que él ha traído al mundo con su sacrificio y la verdad de la que ha dado testimonio.”

Así pues, haciendo alusión a las dos coronas del Cristo del Cubilete, la corona real y la corona de espinas, el Papa me ha hecho recordar que sólo alcanzaremos la corona de la gloria eterna si pasamos en la tierra por la corona del martirio, del sacrificio y de la abnegación diarias. Sólo abrazando nuestra cruz de cada día, amando y haciendo el bien a los que nos rodean, podremos exclamar al final de nuestros días, como tantos mártires que han entregado su vida en nuestra patria, con voz confiada y amante: “¡Viva Cristo Rey!”

Este breve testimonio es un reflejo veraz de muchos jóvenes de México.  Desde el Cerro del Cubilete en México, ¡Felices Pascuas!

Gumersindo Meiriño

Escucha la felicitación en audio haciendo clik en la flecha:

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o el vídeo:

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