La diferencia entre el hombre común y el sabio

La diferencia entre un ser humano común y el hombre sabio

Dice el refrán que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Y puede que tenga razón. Ahora bien, a mí entender hay una gran diferencia entre el hombre común y el hombre sabio. La diferencia radica en que el hombre sabio no tropieza dos veces con la misma piedra.

Deduzco esta idea del correo que he recibido de mi amigo Anselmo que es muy didáctico en el que me cuenta lo siguiente:

Ayer a la noche me he pasado de la raya en la cena y por no vigilar el copioso asado que me sirvieron en la Rioja, he pasado una noche dura con la sensación de que el estómago era un peso infinito y contando ovejitas. Me parece que abusamos un poco de la cena

Amigo Anselmo, ya lo dice el refrán, cenar como mendigo.

Ahí está la diferencia, elegir entre pasar una buena noche o arriesgarse estar varias horas contando ovejitas, depende, en bastantes ocasiones, de la cena.

En otra ocasión, Antonio nos cuenta su relación con un enemigo íntimo. Me he pasado la vida con fuertes dolores y malestares, sin saber el motivo, hasta que en una consulta rutinaria lo descubrí, soy alérgico a los productos lácteos, mi enemigo era la leche.

Desde que descubrió que era alérgico a este alimento todo cambió, pero ahora he de cuidarme  y tener en cuenta que la comida no lleve nada de lácteos para poder disfrutar de cierto bienestar. Eso me da cierta tranquilidad porque sé dónde se encuentra mi enemigo.

Es que el ser humano inteligente es el que descubre lo que le daña y lo pone en su lista negra para tenerlo lo más lejos posible.

Amigo Anselmo, ya lo dice el refrán  el que se quema con leche, lejos quiere ver la vaca.

Más adelante Anselmo  relata: Hace unos meses decidí apartarme del televisor, porque tenía la sensación de que me iba a dormir con pensamientos negativos o que esos mismos pensamientos oscuros me acompañaban durante el día y no me  hacía bien, mi mente estaba constantemente perturbada. Dejé de lado el aparato de televisión  y, mi vida cambió, ahora tengo más tiempo para otras cosas: leer, conversar, atender a mi familia. Y tengo más paz.

Amigo Anselmo, alguien ha dicho que la televisión es el único somnífero que se toma por los ojos

Conclusión si el hombre común es el animal que tropieza dos veces en la misma piedra, el hombre sabio es el que aprende de su primer tropiezo y no lo repite. Es la diferencia entre un ser humano común y el hombre sabio.

Gumersindo Meiriño

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El Amigo. En el día del Amigo

El  amigo (En el día del Amigo)

Amigo, es una palabra mágica. El amigo abre las puertas de su corazón. Amigo es un vocablo interminable. “amigos, amigos…., se escucha con frecuencia, tengo pocos, pero buenos” Uno se sorprende con qué cantidad de fiestas se celebra el día del amigo, pero uno se extraña de lo poco que se habla de lo que es la amistad.

Con el paso del tiempo cada vez me convence más aquella frase famosa de un sabio antiguo: ”La reforma más necesaria de la sociedad es la reforma del lenguaje” Por eso parece que algunos términos absolutamente mágicos se están vulgarizando y, a hasta cierto punto, adulterando: el amor se termina cuando conviene, la amistad se empaqueta y se confunde con un regalito o se mide por los favores recibidos…. Cuántas veces se escuchan comentarios de este tipo: “Yo pensé que era mi amigo, pero ahora… que le necesité y que estoy abajo ha desaparecido, se ha borrado”; “cuando tenía plata tenía amigos…, ahora me encuentro solo”. Por eso, los amigos, los amigos de verdad, son pocos. Hay un dicho popular: “Los amigos verdaderos se pueden contar con los dedos de la mano y aún sobran dedos”.

La amistad verdadera es algo realmente profundo, se gesta con el tiempo, se realiza con proyectos comunes y se fragua en el calor de los combates, en los momentos duros de la vida. El amigo te acompaña, lo llevas en el corazón y aparece misteriosamente en los momentos difíciles. El amigo te quiere por lo que eres y no por lo que tienes. El amigo te reta, te corrige te zarandea porque quiere que te vaya bien, porque se preocupa por ti, porque reza por ti, porque llora contigo, ríe contigo…..

En estos días se han intercambiado palabras lindas de amistad, de cariño. La amistad se conquista con obras, con hechos, con detalles, con gestos….Las palabras son lindas cuando se llenan de contenido.

La amistad no es hacerse cómplice de las “macanas” del amigo y compartirlas y taparlas. ¡Cuántos creen que son amigos porque comparten o son cómplices de historias turbias!. El amigo no dice siempre sí a lo que le pides. Sabe decir no, sabe discrepar sin que por ello se dañe la amistad, más al contrario cuando te corrige, se enraíza la verdadera amistad.

Los jóvenes cristianos llevaban inscritas en las remeras el rostro de Jesús con una frase: “Amigo que nunca falla”. ¡Cuántas veces pensé que era frívola aquella frase. Ahora sin embargo creo que se parece mucho a una de las frases más maravillosas que se hayan escrito jamás y que es la trascripción concreta de una de las frases más ardientes que se han escrito en la historia: “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos”.

N.B. Ah!, me olvidaba, amigo-a, es aquel que te escucha. Querido lector-a que me prestas un poquito de tu tiempo cada semana, ya eres, un poquito mi amigo-a. Gracias.

Del libro Buenas Noticias del Padre Gumer, pp. 91-92

Gumersindo Meiriño
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¡Hombres y mujeres del Camino!

Las mujeres del Camino

Recién me comentan que ha aparecido en la red el grupo de Las mujeres del Camino. Varias amigas, como se dice popularmente, “se han echado al Camino” y se han propuesto recorrer veredas nuevas. El nombre elegido tiene muchas connotaciones profundas y encierra un significado interesante.

¡Hombres y mujeres del camino!, así se les llamaba a los primeros seguidores de Cristo. Saulo aquel joven judío de carácter enérgico, valiente y decidido se había puesto en la ruta para eliminar a los miembros de esa “nueva secta” que había renacido del tronco de su religión y que anunciaba a un crucificado que, además decían que había resucitado y estaba vivo. Como tal herejía no se podía permitir en el seno judío se había propuesto, con un grupo de seguidores radicales, eliminar para siempre a estos “malvados” que “seguían el camino”.

Nuestro querido Taché escribió un libro y dirigió un programa de radio que se titula Seguimos tus  huellas donde defiende que el ser humano o camina o no es nada o sigue las huellas de Cristo o no es cristiano, si se paraliza y se niega a caminar instalándose en doctrinas o ritos del pasado no puede llamarse con tal nombre, porque cristiano es el que camina, el que sigue las huellas del Maestro sin quedarse paralizado mirando el pasado ni las ensoñaciones de un futuro.

Un famoso escritor del siglo cuarto, ya ha llovido, aconsejaba comportarse como los caminantes  y proponía, Cantemos pues, ya desde ahora, hermanos, no para saborear ya el reposo, sino para aligerar nuestras penas. Cantemos como lo hacen los viajeros. Canta, pero no dejes de caminar; canta para animarte en medio de las fatigas… ¡Canta y camina! ¿Qué quiere decir, camina? Ve adelante, haz progresos en el bien obrar…Camina hacia el bien, avanza en la fe y en la pureza de las costumbres. ¡Canta y camina! ¡No te desvíes, no te eches atrás, no te quedes parado! ¡Volvámonos hacia el Señor!

Y el caminante es un profeta, un provocador, un valiente dispuesto a encontrarse con lo nuevo, a abrir desconocidos horizontes y esto no lo soportan, los vagos, perezosos, gorrones, vividores, amargados, envidiosos, resentidos, envidiosos, los chismosos”, “los víctimas”, los quejosos…., y muchos otros semejantes. Ellos, tumbados en la vereda, pacen del pasto que otros han sembrado, mirando con desprecio a los que caminan. Piensan y conversan entre ellos, “quién se se cree que es, pero a dónde va sin rumbo, si yo le conozco es como nosotros o peor, ….”

Desde las Buenas Noticias, bienvenidas al universo de los caminantes, de los peregrinos, de los emprendedores, de los que “se mojan”, de los que no miran atrás, de los que fluyen, de los que avanzan… Hombre y mujer del Camino: “¡Canta y camina! ¡No te desvíes, ni te eches  atrás, no te detengas!”.

Gumersindo Meiriño
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