¿¡Existe Dios!? ¡Encuéntralo!

¿¡Existe Dios!? ¡Encuéntralo!

En el siglo XIX surgió con fuerza una reacción a todo lo religioso personalizada en los famosos filósofos de la muerte de Dios, los más conocidos son Nietzsche, Marx y  Freud, de la que somos herederos todavía hoy.

Aquella corriente que parecía olvidada ha renacido en el siglo XXI con el nuevo ateísmo. El nuevo ateísmo se caracteriza por la negación de Dios a nivel práctico. No es tanto una negación teórica, de la idea o concepto de de Dios si no más bien una forma de  vivir “como si Dios no existiera”.

Esta es una de las eternas preguntas del ser humano desde que pisa en la tierra, ¿existe Dios?

A lo largo de la historia la mayoría parece inclinarse a que sí. Unos lo llamaron Alá, otros Yhavé, otros Elohim, otros Brahma o Shiva …., otros, los más antiguos, pensaron en las fuerzas de la naturaleza como dioses; unos creen en un solo Dios, otros en que existen varios … Tampoco faltaron los que negaron  su existencia, tal como los citados anteriormente, Nietzsche, Marx  o Freud.

Dios por definición, valga la redundancia, es indefinible, no se puede meter ni encerrar en conceptos. Esto quiere decir que discutir sobre su existencia o su no existencia  a nivel ideológico es tautología, ninguna razón será suficiente para demostrar tanto la no existencia como la existencia. Aunque hay que reconocer los esfuerzos intelectuales de unos y otros a lo largo de los siglos.

Sin embargo, esta discusión se puede encauzar a nivel personal cuando uno llega a afirmar, “Dios existe, yo me lo encontré” La experiencia de millones de personas que muestran con su vida, con sus hechos, con sus transformaciones, con sus almas en paz, que existe un Ser especial, maravilloso, que es capaz de hacer que su vida, su existencia sea distinta. Claro que, según los ateos, esto puede ser una ilusión psicológica.

Llegados a este caso preguntémonos entonces ¿qué es más beneficioso para el ser humano, creer en Dios o no creer, qué le hace más humano, más feliz, más pleno? Esto puede ayudar a entender mejor si existe Dios o no. En un ejemplo más práctico podemos decir que una persona sencilla es posible que no sepa que el cuerpo humano es el setenta por ciento agua, ahora bien, esa misma persona si no bebe se siente mal, fatigada, deshidratada. No será capaz de demostrar científicamente el porqué pero sí sabe que si bebe se encuentra mejor, el ser humano de cualquier época consciente o inconscientemente toma líquidos porque el cuerpo se lo pide y necesita del agua.

Pero además de cuerpo,  la persona tiene espíritu, y con frecuencia siente otra sed, ante el dolor, la enfermedad, la muerte, la desesperación, la angustia … No sabe si existe Dios pero cuando llega ese momento da un grito a lo Eterno, a veces, insultándolo, reclamándole, otras veces, pidiendo auxilio. Busca la fuente de agua que calme esa ansiedad, esa angustia, esa desesperación… Desde que existen personas pisando sobre la tierra se han escuchado esos gritos hacia lo Eterno. Sin agua el cuerpo se muere, sin relación con lo espiritual, con Dios, el espíritu, el ser humano se agota, se deshidrata, cae en la desesperación.

El mismo hecho de tener sed, demuestra que existe el agua. Si no existiera el agua moriríamos.

Algo semejante le ocurre a la persona cuando siente esa sed infinita de felicidad. Existe el Agua que calma y sacia esa sed, es  Dios. Ahora bien, te toca a ti encontrarlo en lo más profundo de tu ser.

¡Dios existe! ¡Encuéntralo!

Gumersindo Meiriño

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