¡Cambia!

¡Cambia!

Cuando era un niño de ocho o nueve años, mi abuelita me pidió que le llevara un sándwich a un joven que estaba en el campo. Después de hacer el pedido me quedé conversando con él. Me contó que estaba muy mal que tenía dolores de cabeza muy fuertes y observé cómo se levantaba a vomitar y a tomar agua de una fuente cercana. Al regresar a casa le dije a la abuela que el chico estaba muy grave que habría que llamar al médico, y le expliqué todo lo que había observado. La abuela se rió y me dijo de forma concisa: “no te preocupes por él. Eso que tiene se llama “resaca”. Ayer se emborrachó y ahora paga las consecuencias, pero a la tarde ya va a estar mejor. Y mi mente de niño pensó, “si lo pasa tan mal y sufre tanto, ¿Por qué se emborrachó? ¿Y por qué hay personas borrachas? No entiendo cómo hay gente tan rara que quiera sufrir de esa forma.

Han pasado los años y cuantos más cumplo, más real se hace el argumento de aquel pequeño niño. ¿Por qué los seres humanos nos empeñamos en repetir una y otra vez actuaciones que nos hacen daño, que nos dejan mal, que nos hacen sufrir?

 

Un chico de unos veinte años se sienta cara a cara conmigo. Me cuenta su historia de forma abreviada.  Le escucho. Al terminar le pregunto, “¿estás bien así? ¿Eres feliz en la situación en la que vives?” “No, soy muy desgraciado”. El intercambio de palabras es vertiginoso, ninguno de los dos, piensa dos veces lo que dice. “Pues, cámbialo” “Sí, tiene razón pero, ¿hacia dónde? Hacia cualquier lado. Pero eso me puede llevar al precipicio. Y ahora, ¿dónde estás? Se ríe, “sí, en el precipicio”. ¿Por qué estás ahí? Pues no sé. Porque has repetido siempre lo mismo, ves que no da resultado y sigues repitiéndolo. Cambia tu vida, transfórmate, renueva el chip, piensa distinto, actúa distinto, el resultado será… distinto. Ahora bien, piensas desde hace años de la misma forma, actúas igual, los resultados han sido y serán siempre similares. Renuévate, transfórmate. Analiza los resultados, vuelve a sembrar de nuevo semillas distintas….

 

No lo he vuelto a ver porque no existe o, por el contrario, lo miro todos los días porque ese joven, somos todos. Al ser humano le cuesta aprender. El misterio de la vida se encauza en la medida que analizamos lo que hacemos reflexionamos y nos damos cuenta de lo que nos hace sufrir y lo que nos hace disfrutar de la vida. Parece tan sencillo y, sin embargo, muchos, a pesar de la resaca, siguen emborrachándose.

 

Pues bien, si estás mal, si sufres, haz algo nuevo, distinto, hoy, ahora. ¡Cambia!

Para escuchar el audio haz clik en la flecha: http://www.ivoox.com/cambia_md_518507_1.mp3″

 Gumersindo Meiriño

.

Gracias por su visita

Para ir a la página de inicio haga clik en la siguiente imagen:

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: