El sabio aprende

El sabio, aprende

Hace unos años, cuando era un sacerdote joven, apareció en el despacho de la parroquia una señora de mediana edad, muy tensa y preocupada. Pidió para hablar conmigo y me relató la situación en la que estaba. Para ella era un momento delicado de su vida y no sabía cuál camino tomar y quería que le ayudase a tomar la decisión adecuada. Mientras hablábamos no paraba de resaltar su preocupación y su malestar. Después de un rato se fue más tranquila pero no muy segura de sí misma y de cómo salir de tal situación.

Al cabo de un mes o mes y medio la encontré en la calle. No me faltó tiempo para saludarla e inmediatamente le pregunté cómo estaba. Me miró con cara de sorpresa y me dijo: “Muy bien”. Entonces cómo no había nadie alrededor me atreví a indagar “¿cómo te fue con tu problema?” Ahora su rostro se convirtió en total estupor ante tal pregunta. Yo empecé a dudar si sería la misma señora, si no me había equivocado de persona. Entonces dije “pero usted, ¿no es la que estaba en tal conflicto y no sabía qué hacer?” …. Entonces respondió: “Ah, Padre, eso. Sí fue todo bien …, ya no me acordaba” …Le dije: “Me alegro que te haya ido bien” y nos despedimos.

Seguí el corto recorrido que me quedaba hasta la parroquia, pausadamente, tranquilo, analizando lo que me acababan de contestar y la sabiduría que encerraban las palabras de aquella buena mujer.

Con el paso del tiempo esta situación se ha repetido decenas de veces de forma similar. Grandes problemas, preocupaciones extremas, situaciones delicadas, congojas, angustias …, altamente nocivas en el presente se convertían en pocos días en acontecimientos de un pasado casi olvidado.

Por eso es bueno analizar con tranquilidad cuántas veces tú y yo hemos pasado por situaciones parecidas. En ese momento es como que el mundo se cae a nuestros pies y cuando se solucionan a veces bien, y otras no tanto, los olvidamos. Aprender de lo vivido es de sabios, repetir la historia que nos amarga una y otra vez es de ignorantes. El ignorante no es el que no sabe matemáticas o no saca las materias de estudio adelante. Ignorante es el que no analiza y no asimila lo que vive para sacar las consecuencias oportunas y desconoce cómo salir adelante en los problemas que se le repiten una y otra vez. Así gira una y otra vez sobre sí mismo como una noria sin respuestas concretas. Suelen decirse a sí mismos, “estoy gafado, todo me sale mal”, cuando en realidad es que no aprenden. El refranero popular dice que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra.

No te agobies por el obstáculo que se te presenta hoy. Más bien, dale gracias a Dios y a la vida, porque te da una oportunidad para crecer, para aprender. No reniegues, no te desesperes …, simplemente aprende porque en poco tiempo se irá, lo habrás olvidado. Si algún día regresa saldrás airoso.

El ignorante primero se agobia y se obnubila, luego repite la historia y tropieza de nuevo con la misma piedra; el sabio aprende.

Gumersindo Meiriño

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