En la Ordenación sacerdotal (via Blog – Site Oficial)

Ordenación Sacerdotal de Gumersindo Meririño Fernández

En la Ordenación sacerdotal Recibió el Sagrado Orden del Presbiterado el 16 de marzo de 1991. Fue uno de los días más felices de su vida. Le ordenó el Obispo de Ourense José Diéguez Reboredo en la iglesia del Seminario Mayor, donde había pasado los últimos 7 años de su vida, rezando, estudiando Filosofía y Teología, con labores pastorales, haciendo deporte. Al día siguiente celebró su Primera Misa solemne en la iglesia del Monasterio de Oseira. Su padrino de altar fue el P. … Read More

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Tocando lo Eterno (A D. Alejandro Lorenzo)

El año 1996 la noticia nos dejó, nunca mejor dicho, “helados”; Alejandro Lorenzo había desparecido subiendo el Mont Blanc, “sin dejar rastro”, hasta hoy.

A los pocos días, cuando todo el mundo hablaba del deportista, del periodista, del atleta, del montañero, sentí la necesidad de recordar que, sobre todo, Alejandro era cura, sacerdote y lo hice escribiendo este recuerdo compartido en la Sierra de Gredos

Tocando lo Eterno  (A D. Alejandro)

Tengo en mi mesa a un lado la foto de un escalador, y al otro, el recorte de un  periódico, quizá tu último artículo. Recuerdo que nos decías cuando hiciste cima en el Mont Blanc por primera vez: “he alargado la mano y parecía que tocaba lo Eterno”.

Delante de estos dos testigos mudos, recuerdo aquella escalada que hicimos guiados por ti a la Sierra de Gredos.

En medio de aquellos escarpados picos, nos celebrabas la Eucaristía en un altar de piedra, “al natural”. Ni un solo día, entre escalada y marcha, dejamos de tener ese Encuentro misterioso con el Maestro. Sabías, como “sacerdote cien por cien”, como gustabas comentar, que en ese momento se reduce la distancia hacia el Infinito, se acerca uno a lo Eterno, más que al coronar la cima, que en ese momento el Creador se elevaba misteriosamente pequeño entre tus manos.

Recuerdo con especial cariño aquella tarde al bajar del Almanzor, en la que nos invitaste a hacer unos minutos de oración, ¡qué fácil te resultaba orar en la montaña!, y en voz alta comentaste aquel primer punto de Camino: “Que tu vida no sea estéril! Sé útil. Deja poso. Ilumina con la luminaria de la fe y de tu amor (…) Y enciende todos los caminos de la tierra con el fuego de Cristo que llevas en el corazón” Y cuando de repente en plena subida elevabas tu voz de tenor,  en un canto espontáneo, al Creador, que el coro de los montes redoblaba con su poderoso eco.

Amigo, Alejandro, no sé dónde estás pero tú sabes que te alcanzaremos porque sí sabemos por dónde has ido y que te encontraremos al tomar “la tercera estrella a la derecha, luego todo recto hasta el Amanecer”. Mientras tomo la segunda estrella a la derecha escucho viva tu voz de montañero, buscador de lo Eterno, que se ha quedado grabada en el alma: “Que tu vida no sea una vida estéril. Sé útil. Deja poso”.

¡Pax, Alex!

Gumersindo Meiriño

Publicado en La Region

60 años después sigue sonriendo. A D. Antonio Villanueva

Cuando conocí a D. Antonio, el cura del Tameirón, me miró de arriba abajo me tocó el pelo y dijo: “¡Qué pelo tan bó tes caramba!” El tenía 86 años entonces, yo  tenía 29. Al escucharlo sonreí y entonces comentó con su forma de reir, tan característica: “e que dentes mais bós, caramba!”  y siguió “¿queres un café?”

Evidentemente, no lo dijo con maldad, era simple, para él tener salud pasaba por tener buen pelo y buenos dientes. Luego cuando me contó que durante decenas de años visitaba las parroquias montado a caballo, terminé de entender lo que había querido decir mi amigo Antonio Villanueva.

A continuación el artículo que publicó el Dr. Meiriño, dedicado a D. Antonio, en su sesenta aniversario de ordenación sacerdotal en el diario La Region que salió en otros diarios como La Voz de Galicia.

60 años después, sigue sonriendo

Al poco de conocerle y de haber cogido un mínimo de confianza a todo el mundo le entra la curiosidad y le pregunta: “D. Antonio, pero usted,  ¿cuántos años tiene?

La respuesta es siempre la misma: ja, ja, ja, ja …

Algunos más atrevidos insisten: “¿Más de ochenta? Y la respuesta es la carcajada característica hasta que logra, con un deje de pillería inconfundible, derivar la conversación a otros campos, dice él, “más importantes”.

Con esta filosofía no es de extrañar cuando le propusieron que había que celebrar el cincuenta aniversario de su ordenación sacerdotal, (la misma efemérides que el Papa ha celebrado el 1 de noviembre de 1996) que respondiese con la misma risa… y un “joroba esas cousas non se celebran”. De esa fecha de los cincuenta, han pasado diez años, y de su ordenación el 6 de enero de 1937 sesenta años. En sesenta años de ministerio pasan muchas cosas.

Su primer destino fue Castrelo da Cima, en Riós. El último Taméirón, la cuna de San Francisco Blanco. Nunca bajó más allá de Verín. Después de su pueblo natal Mourisca (Viana do Bolo) y de sus años en el Seminario de Astorga primero y luego en el Seminario de Orense su vida transcurrió en la comarca de Monterrey y Frieiras. Durante años surcó la sierra de Las Frierias  y alrededores acompañado de uno de los mejores aliados en la pastoral: el caballo.

Más adelante cambió los animales por una bicicleta y cuando la civilización impuso el motor llegó a usar, estando en la Trepa, una “montesa”, pero, en seguida, descubrió que “no hay nada como un buen caballo para viajar por estos parajes”.

Durante estos años conoció a cinco obispos: Cerviño, Blanco Nájera, Reboredo, y, ahora, a Carlos Osoro. D. Antonio es hombre de profundas convicciones, todavía hoy se resiste a los encantos de esa señora de compañía que todo el mundo parece necesitar que se llama televisión. “Prefiero la radio”, dice.

Después de sesenta años todavía puede encontrársele limpiando una finca cercana a su casa, de las malas hierbas o, sobre todo, rezando el breviario  en la galería de su casa, en invierno, rodeado de una manta, o, tocando la campana una hora antes de que empiece la Misa, sin fallar un solo día. Y siempre y, en cualquier momento, con  una sonrisa en la boca y dispuesto a charlar un rato y a compartir un café de los suyos: “quente coma o inferno, doce como os anxos e negro coma o demo”.

Si venís por el Tameirón y queréis conocer a D. Antonio no le preguntéis la edad. Venid con tiempo. Si es invierno sentaos al lado de la cocina de leña, con un chorizo y un buen vaso de vino. Si es en verano sentaos a la entrada del pueblo a la sombra de algún castaño, al lado del monumento a San Francisco Blanco y preguntadle lo que queráis: ¿Cómo va a celebrar el IV aniversario del martirio de San Francisco Blanco?, ¿cuál es la canción que más le gusta cantar?, ¿si echa de menos sus caballos?…, preguntadle todo, menos la edad.

Aunque hay algunos que dicen que nació alrededor del día de la fiesta de San Francisco Javier, allá por el año 8 y que cantó Misa en un día de Reyes, allá por el 37. Pero él, sigue sonriendo.

Gumersindo Meiriño

La Region 6 de enero de 1997

San Antonio, el más famoso del mundo. Responso a San Antonio

San Antonio, el más famoso del mundo

Antonio es famoso, sí, muy famoso. Quizás el más famoso del mundo. ¿Por qué? Por razones variopintas. La primera porque todos los que pierden algo  acuden a él. La segunda porque las chicas que quieren encontrar novio le llaman continuamente. La tercera porque los que tienen animales piden su protección, los que tienen hambre le piden el pan de  …

Y aún más, porque las gentes no saben que hay dos “Antonios”. Los dos en la élite del éxito. La gente los confunde, pero no importa. Uno se celebra el 17 de enero, el otro el 13 de junio. Al primero le dicen San Antonio Abad, al otro San Antonio de Padua.

En la Gudiña visitaba con frecuencia a una señora anciana muy decaída que se perdía con frecuencia pero  cuando le llevaba la comunión es como si resucitara y conversaba conmigo. Pero lo sorprendente fue cuando le pregunté. ¿Sabe alguna oración de memoria? Entonces la señora con fuerza inusitada me recitó entero, “Si buscas milagros mira …”, el responso de San Antonio enterito sin fallo ni traba alguna. A partir de ahí, le llevaba la comunión y al final yo decía “ Si buscas milagros mira…” y la señora seguía con voz fuerte y segura con el responso.

En fin, felicidades San Antonio. Ilumina a los millones que hoy te saludan. Da novios, encuentra objetos perdidos y cuida de los animales que dan el alimento a muchos millones de personas.

Seguramente, el santo más famoso del mundo…,  y la sopa con cuchara

Gumersindo Meiriño

Como muchas personas, luego de leer este artículo han solicitado el Responso de San Antonio, lo añado a continuación.

RESPONSO A SAN ANTONIO

Si buscas milagros, mira;  muerte y error desterrados, miseria y demonio huidos, leprosos y enfermos sanos. 

 El mar sosiega su ira, es libre el encarcelado, miembros y bienes perdidos recobran mozos y ancianos

El peligro se retira, los pobres van remediados. Cuéntenlo los socorridos, díganlo los paduanos

El mar sosiega su ira, es libre el encarcelado, miembros y bienes perdidos, recobran mozos y ancianos

Gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo 

El mar sosiega su ira, Es libre el encarcelado, miembros y bienes perdidos, recobran mozos y ancianos 

Ruega a Cristo por nosotros, Antonio divino y santo, para que  seamos dignos de tus promesas. Amén

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