La segunda oportunidad en el 2010: Año nuevo

Año nuevo: “la segunda oportunidad”

Empezamos un nuevo año. En realidad todo resulta un poco ficticio porque si uno mira a otras culturas que se rigen por otros calendarios, no todos celebran el fin de año el mismo día. Y si nos fijamos en los horarios, tampoco el fin de año es a la misma hora. Desde Argentina cuando llamaba a mi familia para la felicitación del año nuevo, en España ya habían pasado cuatro horas, eran las cuatro de la madrugada. Lo dicho todo es bastante ficticio. Lo único real es que la tierra ha dado un nuevo giro alrededor del sol y a nosotros nos viene bien para recordar que tenemos la oportunidad de acompañarlo otros trescientos sesenta cinco días alrededor del sol, y que alargamos nuestra permanencia en este planeta, aunque solo sean unas horas.

Viene a mi memoria un viejo programa de televisión, que nunca llegué a mirar, más que la publicidad y el inicio porque era demasiado joven y no tenía ni auto ni permiso de conducir. En las imágenes se veía un auto que se desplazaba a bastante velocidad y al girar en una curva se encontraba con una piedra enorme en medio del camino e impactaba contra ella violentamente. A continuación se repetía la misma escena. El mismo coche, el mismo chófer, pero mucho más lento y el conductor más atento. El mismo camino, la misma curva y mi mente de niño pensaba …, el mismo choque, pero no. Al ir mucho más despacio el chófer podía girar y esquivaba el enorme obstáculo que había en el centro de la ruta y seguía su camino. El programa se llamaba: la segunda oportunidad.

Creo que tiene razón el refranero popular cuando dice que “el ser humano es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra”. Por eso, ahora antes de despedir estos trescientos sesenta y cinco días del tiempo que hemos dado en llamar dos mil nueve, no estaría de más pensar, analizar este periodo pasado para aprender la lección  y no repetir lo que no ha sido de nuestro agrado o lo que desearíamos que no regrese en el año dos mil diez. Este nuevo año es, la segunda oportunidad.

El fin de año no es tiempo de mirar si hay crisis o no, si el gobierno es peor o mejor, si el vecino se portó así o de otra manera, si soy más viejo o más joven…, eso lo sabemos de memoria. Se trata de ver si he crecido como persona, si soy un poco más feliz, si he logrado que los que estén a mi lado lo sean un poquito más, si he dejado más amor en los que me rodean…, todo lo demás en un futuro próximo todo se quedará aquí, lo tendrás que dejar y… no habrá más oportunidades… y las oportunidades, las personas inteligentes, no dejan que se escapen.

Si este año fue un choque contra alguna de las rocas que se encuentran en el camino de la vida, aprende de lo pasado y no tropieces de nuevo con la misma piedra … este año nuevo es la segunda oportunidad.

Gumersindo Meiriño

www.deorienteaoccidente.com

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Bienvenido Bebé 2010

Querido bebé: ¡Bienvenido!

Eres una promesa. Recién has salido del capullo. Todos te miran con admiración, respeto, miedo, alegría, desesperación, ilusión …, despiertas una oleada de sentimientos desigual y contradictoria. Nada más ver la luz, algunos te quieren y te veneran; otros te maldicen y te vituperan. Pero a nadie dejas indiferente. Recién nacido surges rodeado de tantos “dimes y diretes”. La mayoría ya se ha hecho sus reflexiones y discuten entre ellos. Será así, será de otra manera, no hay mucho que esperar, se parecerá a éste o a aquel hermano… A nadie dejas indiferente.

Recuerdo cuando nació tu hermano, hace ahora un año. Pasó lo mismo. Todos se hacían cábalas sobre las verdaderas posibilidades, los pesimistas y los optimistas, los ricos y los pobres, los grandes y los niños. A nadie dejas indiferente. Hace ahora trescientos sesenta y cinco días brindé por tu hermano con champán, con alegría, con esperanza. Recuerdo que se brindó por la paz, por la salud, por el amor … Es que en el fondo todo ser humano aspira a grandes metas: la paz, la salud (esa ansia de no tener que pasar si no permanecer), el amor. ¿Quién no desea en lo más íntimo de su corazón ese don inefable del amor? El único valor del que no puede prescindir ningún ser humano para ser feliz.

Miro a tu alrededor naces entre incertidumbres. Los que te rodean hablan con frecuencia de un tema, que no acabo de comprender, por eso nunca podré explicártelo bien: la crisis económica. Debe ser terrible pero miro alrededor y todo el mundo tiene auto, televisión, ropa de marca, peinados de peluquería, … Sí, si hay personas pobres, pero me parece que son las mismas de cuando nacieron tus otros hermanos hace cinco años y hace cuatro y hace tres ….

Si pudiera yo te hablaría de esperanza, de alegría, de optimismo. ¿Sabes por qué? Por la misma razón que un hombre llamado Jesús que nació hace más de dos mil años repetía: “el que siembra viento, recoge tempestades”. Cosechamos lo que sembramos. Y te diría al oído: “No tengas miedo a nada y a nadie”.

Recuerda la frase del maestro de Nazaret, “no tengas miedo”, porque lo que está adelante es, para los que creen en Dios, siempre mucho mejor que lo que has dejado atrás. Querido bebé, querido dos mil diez, te espero con alegría, con esperanza, con optimismo, con ilusión, …. Como espera una buena madre al hijo que lleva en el vientre, con la misma alegría y pasión. Como tú eres mi bebé y eres lo único que tengo por delante, te recibo con delirio y como a todo niño te voy a mimar, acariciar y llenar de amor.

Y te doy, en el nombre de todos los seres humanos de buena voluntad: sean de izquierdas o de derechas, de arriba o de abajo, del norte o del sur, de esta o aquella religión, negro, blanco o amarillo. …, mi más calurosa bienvenida. ¡Querido bebé, bienvenido!

Gumersindo Meiriño

www.lasopaconcuchara.wordpress.com