El banquero de los pobres

El banquero de los pobres

Se llama Muhammad Yunus pero es más conocido como el banquero de los pobres. Es una de esas personas que está convencida de que se puede acabar con la pobreza en el mundo. Dice que “es cuestión de invertir el mismo ingenio y el mismo empuje que hemos dedicado para enviar a un hombre a la luna”. Lo dice y lo cree porque se puso manos a la obra.

Yunnus nació en Bangladesh en una familia acomodada. Esto le permitió estudiar ciencias económicas y hacer un doctorado en esta materia.

Comenzó trabajando en una chavola donde había dos sillas de plástico, una silla normal y una mesa. Ni luz, ni teléfono. Y con la idea de que los bancos le prestarían el dinero suficiente para que él a su vez lo pudiese prestar a los pobres más pobres. Creó el concepto de los microcréditos, que ya se extendieron por el mundo.

¿Estaba loco? ¿Cómo puede prestarle dinero a los que no tienen nada? Prestar dinero a los que no tienen nada es quiebra segura.

Pues sí, un poco loco. Pensó que la pobreza no la creaban los pobres sino el sistema que los hombres habían construido. Y que algunos pobres tienen mucha creatividad.

Así empezó. Lo primero que puso en marcha fue un gran acierto. Pensó en prestar la plata a “las” pobres y no a “los” pobres. De que esto es un éxito total me lo demostrado la experiencia dos millones ce veces, empezando por el hogar en el que nací, donde mi padre nunca se acordaba de cuánto ganaba. Lo entregaba a su mujer, íntegro, sin tan siquiera echarle un vistazo a cuánto era el monto. Mi mamá fue la que administró siempre los dineros. Aquí en la Argentina conozco familias, cuya economía anda bien administrada, por el mismo motivo, porque el marido no sabe cuánta plata tiene. Uno de estos maridos siempre bromea conmigo diciendo, “no sé qué pasa pero siempre que voy al banco mi tarjeta siempre está 000”.

Pues a lo que iba, Yunnus pensó lo mismo y le prestaba sólo plata a las mujeres. Porque el dinero en manos de ellas rinde más. Porque las manos de las mujeres son más fiables a la hora de devolver los préstamos que las de los hombres. Porque las féminas son más abnegadas que los varones. Porque las damas tienen una lista de prioridades a la hora de gastar que siempre es rentable: primero los hijos, luego su familia y al final ella. Y tienen un don especial para gestionar los escasos recursos para que su familia no pase hambre. (Ahora que no me digan que soy machista).

Con el tiempo su emprendimiento se ha extendido y …llega hoy en día a más de cien millones personas en el mundo entero.

Tengo para mí que Yunnus está cerca de Dios, muy cerca y que Dios le mira con mucho cariño desde su Corazón de Padre. Porque Dios ama a los que aman, a los que siembran el bien y ayudan a los demás.

Ésta es, muy resumida, la historia del “banquero de los pobres”.

Gumersindo Meiriño

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